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Full text of "Cronicón de Idacio: Versión castellana, con abundantes notas y aclaraciones, precedida de un ..."

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HARVARD COLLEGE LIBRARY 

FROM THE INCOMEOF 

AFUNDLEFTBY 

LESTER B.STRUTHERS/1910 




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Dr. Marcelo Macíás 



CRONICÓN DE 11) A( 




VKIISIÓN í:ASTKÜ.AX\. con AIUNDANTKS notas y .\CL\K.\(;i<tNKs. 



PREOKblUA l»i: IX KSTi'JHf» 



Ai;ERr.A DEL fNSlIJNK OBISPí» \ SI i.»HI{ \ 



52." KI3IOIOX 



í>RKXSK 

IMPRENTA DK A. OTERr) 



r.Ai.r.i-: i*k San Afimi;i., núai. 1." 



tíKx; 



Í,'S^ 



CRONICÓN DEL OBISPO IDACIO 



í ^ Dr. Marcelo Macías 



,CROí(ICÓN DE IDACIO, 



TERSIÓN CASTELLANA, CON ABUNDANTES NOTAS T ACLARACIONES, 

PRECEDIDA DE UN ESTUDIO 
ACERCA DEL INSIGNE OBISPO Y SU OBRA 



».» F2DICIOIS 



ORENSE 

IMPRENTA DE A. OTERO 

Calle de San Miguel, núm. 15 
1906 



SjDccn n :í. ^^ '^ 




^ 

1 



Esta versión se publicó en el Boletín de la Comisión pro- 
vincial de Monumentos de Orense (t. I, n. 10-13), y el estudio 
que la precede está tomado de otra obra del autor , intitulada 
Civitas Limicorum, 



/^hÁrvardN 
universityi 

LIBPARY I 



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EL OBISPO IDACIO 



NOTICIA BIOGRÁFICA 



Grande honor fué para el pueblo de los antiguos 
Límicos el haber contado entre sus hijos al ilustre 
Marco Flavio Sabino, de la tribuna Quirina, duun- 
viro* de Tarragona, sacerdote del Convento Brá- 
I caro y flamin perpetuo de la provincia de la 

I Espafia Citerior, que le dedicó un monumento hono- 

rífico (*), pero mayor es aún la gloria que le cabe 
por haber nacido en su mismo Foro el insigne Obis- 
po Idacio, celebrado autor del más antiguo de nues- 
tros Cronicones. 

Que en él vio la luz varón tan esclarecido, él 
mismo lo testifica de manera bien explícita en el 
prólogo de su obra, con estas palabras: Idatius Pro- 
vincicB Gallcecice natiis in Lemica CivitATE, mage 
• divino muñere f quam proprio mérito summi Pi^cesul 
creatus offlcii, etc. El cambio de la i en e en el nombre 



(*) V. Ilübner, L H. L., n. 4215, y Chitas Limicorum, del 
autor, pág. 44. 



6 MAKCELO MACÍAb 



de la ciudad, obedeció sin duda á una ley fonética, 
según la cual, no sólo se cambia la i final átona en 
la intermedia sonora e, sino que también en medio 
de palabra se sustituye muy frecuentemente la i 
por la 6 y viceversa, como en sinu, seno, pilo, pelo, 
minu9, menos. Nada dice Idacio de la fecha de su 
nacimiento; pero no es difícil fijarla con bastante 
aproximación, teniendo en cuenta que, cuando 
narraba los lamentables sucesos de su tiempo— 
lacrymabile proprim vitce ¿ernpu»— hallábase ya en 
el extremo de su vida~-ti¿ extremua plagce, ita extre- 
mu8 et vita. Escribía esto Idacio sobre el afio 469, 
último de los que comprende el Cronicón. Pues 
bien, suponiendo que por entonces contase unos 80 
aflos de edad, infiérese que debió de nacer en el 
siglo anterior, hacia el afio 390. 

No estuvo, según esto, en lo cierto el escritor 
lusitano Jorge Cardóse, al afirmar en su Hagiálogio, 
que Idacio era de gente sueva. Mal pudo ser asi, 
cuando los Suevos no invadieron la Península hasta 
unos veinte años después. Su nombre, extrafio á la 
onomatologia latina, es bien claro indicio de que 
tampoco era romano, sino limico, de raza hispano- 
galaica. 

Siendo aún niño— adhiLc infantiUus, 6 como dice 
en otro lugar, et infantulus et pupiUus—txxé lle- 
vado á Oriente, tal vez por su propio padre, ó por 
alguna otra persona de su familia, y alli conoció 
á San Jerónimo y á San Juan, San Eulogio y San 
Theófilo, Obispos, respectivamente, de Jerusalén, 
Cesárea y Alejandría. Su peregrinación, como él 
la llama, no debió de prolongarse más allá del 
año 402, en que contaría como unos doce ó cator- 
ce afios de edad; pues así lo da á entender, al 
decir que no pudo averiguar el año en que mu- 



EL OBISPO IDkClO 



rieron San Jerónimo y los otros Padres, entre los 
cuales menciona á San Epifanio, que falleció por 
aquella fecha. 

En el Cronicón peqtiefío se lee que Idacio se con- 
virtió al Señor el año 416 (*), y que once afios des- 
pués, en 427, fué elegido Obispo. La frase cont;er- 
8io ad Dominum no quiere decir, como supone 
Gardoso, que de gentil se hiciese cristiano, sino que 
de la vida profana y seglar pasó á la eclesiástica ó 
religiosa, como afirma el P. Flórez, haciendo obser- 
var que tal es la significación en que la emplea el 
mismo Idacio al referir, entre los sucesos del año 
424, la conversión de San Paulino D, que ni era 
gentil ni habla nacido de padres gentiles (conver- 
sión que San Agustin presenta como ejemplo á un 
joven para moverle á renupciar á las vanidades 
del niundo ("""), y que en el mismo sentido la ufaron, 
entre otros, San Gregorio Magno, al escribir á San 
Leandro que habla dilatado mucho la conversión, 
y San Benito, al ordenar en su Regla que se aten- 
diese al tiempo de la conversión para las prece- 
dencias. 

Quebrantada por los Suevos la paz que hablan 
estipulado con los naturales del pais, éstos comisio- 
naron á Idacio para que, en calidad de Legado, 
formulase las debidas reclamaciones ante el gene- 
ral Aecio. En cumplimiento de tan hopfosa y deli- 
cada misión, pasó á las Gallas el afio 431^ y al 
siguiente regresó á Galicia con el conde Censorio, 
enviado por Aecio para que mediase con los Suevos, 



( *) Idatü ad Dominum convérsio peccatori». Groo. p. o, a. 416. 
{**) Paulinus nobilissimtis et etoquentissimus dudttm conver- 
sione ad í)eum nobilior factus. Gron., a. 424. 
{*") f:pi«í.,26al39. 



8 MAACELO MACÍAS 



é inclinase el ánimo de Hermanríco II á una nueva 
concordia; mas habiendo sido llamado Censorio á 
Roma por la emperatriz Placidia antes de haber 
puesto feliz término á su embajada, Idacio continuó 
las negociaciones en unión de otros Obispos, y la 
paz se restableció, por fin, cesando los Suevos en 
sus correrlas y depredaciones. 

Grande fué el servicio que en tan critica oca- 
sión prestó á su patria; pero no es este su único 
titulo de gloria. Galicia, aherrojada por los bárba- 
ros, hallábase á la vez perturbada por los herejes, 
é Idacio hubo de tomar no pequeña parte en la 
lucha sostenida con el arrianismo de los Suevos y, 
lo que era peor aún, contra las doctrinas de Prisci- 
liano, que tan hondas raices hablan logrado echar 
en la región galaica; lucha obscura pero heroica, 
al decir de Menéndez y Pelayo, de la cual parece 
que debieran quedar monumentos; pero, como ob- 
serva este doctísimo escritor, las tormentas del pen- 
samiento y de la conciencia humana son lo que 
menos lugar ocupa en las historias. ¡Cuántas rela- 
ciones de conquistas y de batallas, exclama, cuán- 
tos catálogos de dinastías y de linajes pudieran 
darse por saber á punto fijo cuándo y de qué mane- 
ra murió en el pueblo de Galicia la herejía de Pris- 
ciliano! (*) 

A pesar del tiempo transcurrido desde la muer- 
te del famoso heresiarca, «lejos de disminuir las 
doctrinas heréticas, renacían los malos dogmas 
con cabezas de hidras, y maestros pérfidos, casi 
con magisterio público, leían y tenían en gran 
veneración libros apócrifos llenos de maldades y 
blasfemias.» Así se expresa Santo Toribio, Obispo 



(*) Hist, de los lleterod. Españoles, tomo I, |>ág. 123. 



EL OBISPO IDACIO 9 



de Astorga, en la epístola que el año 445 dirigió 
á Idacio y Ceponio <^' (De non recipiendis in aucto- 
ritatem Fídei apocryphis scripturia, et de secta Pris- 
cilianistm^um), estimulando su celo y el de los de- 
más Obispos gallegos para que se aplicasen á 
destruir todo resto de herética doctrina. Hízolo 
asi nuestro Idacio, juzgando con Toribio, en aquel 
mismo afio, á ciertos Maniqueos descubiertos en 
la ciudad de Astorga, y remitiendo las diligencias 
instruidas á Antonino, Metropolitano de Mérida. 
Pareciéndole á Santo Toribio que no bastaba con 
esto para descuajar la mala semilla de las doc- 
trinas priscilianistas, que, al regresar de su larga 
peregrinación, creía enteramente desarraigadas, 
acudió á la Silla Apostólica, remitiendo á San 
León el Magno, por conducto del diácono Pervin- 
co, dos escritos que por desgracia se han perdido: 
el Communitorium, ó exposición de los errores con- 
tenidos en los libros apócrifos, y el Libellus, ó 
impugnación de los principales desvarios prisci- 
lianistas. San León le contestó en 21 de Julio del 
año 447, dirigiéndole una Decretal doctísima, en 
la que, después de refutar en dieciséis capítulos 
los errores gnósticos, ordena que, para poner re- 
medio á tantos males, se reúna un Concilio nacio- 
nal y se arroje de la comunión católica á los 
Obispos infectos de Priscilianismo, y si aquél no 
pudiese celebrarse, se congreguen al menos en 
Sínodo provincial los Obispos de Galicia bajo la 
presidencia de Idacio y Ceponio. <2) 

De lo dicho se infiere el alto concepto de 
que gozaba Idacio y el importante papel que des- 
empeñó en la persecución del Priscilianismo^ y 
sin duda por esto fué blanco de las asechanzas 
é intrigas de los herejes, como lo prueba el que. 



10 MARCELO MAGÍAS 



por delación y á instancia de Dictinio, Spiníón y 
Ascanio (no sabemos si arríanos ó priscilianistas), 
fué pteso el 26 de Julio del año 462 por Fruma- 
río, jefe de los Suevos, en la iglesia de Aquas- 
flavias, á la cual regresó después de tres meses 
de cautiverio. Pocos años después, agobiado por 
los trabajos y colmado de merecimientos, entregó 
su alma á Dios, no sin habernos legado el Cro- 
nicón que tan famoso le ha hecho, preciosísimo 
monumento literario con que coronó una larga 
vida consagrada por entero á la defensa de la fe 
y al bien de su patria. San Isidoro dice que fa- 
lleció durante el reinado del emperador León, y 
como la muerte de éste ocurrió el afio 474, é Ida- 
cio no llegó á historiar el 470, es de suponer que 
falleciese por esta fecha, á los cuarenta y tres 
años de Pontificado. 

No hay para qué decir que el Idacio de Lémica 
nada tiene que ver con sus homónimos los dos prin- 
cipales y más implacables perseguidores de Prisci- 
liano: Ithacio, por sobrenombre Claro, Obispo de 
Ossonoba, en la Lusitania (*), é Idacio ó Hydacio, 
Metropolitano de Mérida, según unos, y Obispo de 
sede desconocida, según otros í^). Cuando Priscilia- 
no fué decapitado en Tréveris, nuestro Idacio aun 
no había nacido <^\ Lo que ofrece alguna dificultad, 
es la designación de la iglesia de que era Obispo. 
Ni en el prólogo, ni en los años 431 y 462 del Croni- 
cón, donde habla de sí propio como Obispo, men- 
ciona Idacio su sede, y San Isidoro, el Arzobispo de 
Toledo D. Rodrigo, en la dedicatoria de su Historia 
á San Fernando, Alfonso el Sabio, en el prólogo de 



(*) Sulpicio Severo le llama loquax, y San Isidoro, clarus 
eloquio. 



EL OBISPO IDACIO 11 



la Crónica General, y algunos otros, se contentan 
con llamarle Obispo de Galicia. En cambio, Sige- 
berto Qamblacense y Trithemío, en sus respectivas 
obras De Scriptoribus Ecclesiasticis, le hicieron Obis- 
po de Lemica, sin otro fundamento que el ser natu« 
ral de esta ciudad. Y, como por no haber aparecido 
aún las lápidas que motivaron nuestro estudio Civi- 
tas Limicorum, no se conociese en Espafia ciudad 
alguna de aquel nombre, los escritores que les suce- 
dieron buscaron otra de nombre parecido, y habién- 
dola hallado en Lamacum, hoy Lamego, ciudad de 
Lusitania, le reputaron sin escrúpulo por Obispo 
Lamecense, sin advertir que Lamaciim no pertenecía 
á Galicia en tiempo de Idacio ('). De tan general 
opinión separáronse, Pascual Quesnel D, que le 
tiene por Metropolitano de Lugo (Lucus), sin repa- 
rar en que, por el año 433, en que Idacio llevaba 
seis de Episcopado, ocupaba aquella sede Agrestio, 
y el Cardenal de Aguirre, que más desacertada- 
mente aún, le cree Obispo de Lemus (Monforte de), 
no hallando dificultad en que fuese indivisim Epis- 
copuÉ liemicod et Luci, 

A cualquiera se le alcanza que el que Idacio se 
diga natural Lemica civitate, no es en modo alguno 
razón bastante para que se le tenga por Obispo de 
esta ciudad. No pudiendo afirmarse, pues, que fue- 
se Obispo Lamecensey ni Lemicense, ¿cuál pudo ser 
su Diócesis? El P. Labbe, Sebastián de Tilement y 
el P. Flórez (^> le asignan como sede la iglesia de 
Áquasfiavias, hoy Chaves, en el convento Bracaren- 
se ^^\ y en efecto, asi parece deducirse del pasaje 
en que refiere su prisión por el suevo Frumario; 



(*) Flórez, Esp. Sagr., t. IV, p. 305. 

(**) In A'ü¿t8 ad Epist. 93 S, Leonis. 



12 MABCELO MAGÍAS 



pues DO dice simplemente que fué preso en Áquasfla- 
vias, sino en la Igle&m AquitlavieuBe—Aquaiflaviensi 
JE^c/esia^^-afiadiendo que, libre del cauti^i£río, se 
volvió á ella— redíítf ad Flavia8,—]o cual induce á 
creer que era su sede; pues parece natural que, 
después de tres meses de ausencia, se restituyese á 
su propia Iglesia. Que Aquasfiavias era ciudad im- 
portante, pruébalo el haber construido á sus expen- 
sas, en tiempo de Trajano, el magnifico puente 
de sus inmediaciones sobre el Támega ^'^\ y el figu- 
rar en primer lugar entre las diez ciudades que 
dedicaron á Vespasiano y sus hijos la inscripción 
que se conservái en dicho puente, colocada en- 
frente de la conmemorativa de su construcción. O 
(Htibner, n. 2477). Cierto que no se tiene noticia 
de que en adelante fuese Hilla episcopal; pero esto 
no quiere decir que no lo haya sido; pues hubo 
varias otras ciudades que dejaron de serlo, entre 
las cuales se cuenta Aquis-Celenis, de la que fueron 
Obispos Exuperancio, como consta por el exordio 
del Concilio I de Toledo, y Ortigio, á quien, según 
refiere Idacio, en el año 400, arrojaron los Priscilia- 
nistas de aquella silla, y en la cual créese que se 
celebró el Concilio que el Papa San León ordenaba 
en su Decretal á Santo Toribio. 



(•) Hübner, n. 2477, y Civitas Limicorum, del autor, p. ÍÍ6. 



II 



EL CRONICÓN Y OTROS ESCRITOS 



Más aún que por sus desvelos en defensa de la 
fe y por su participación en los lamentables suce- 
sos de su tiempo, es conocido Idacio por su Croni- 
cón, documento literario de la mayor importancia, 
no sólo por ser el más antiguo de los que poseemos, 
y demostrar que España se anticipó á las demás 
naciones en el cultivo de la Historia, sino también 
por la calidad de los hechos que en él se refieren; 
pues, como dice el ilustre Flórez, «es fuente origi- 
nal para los sucesos de la entrada de los vándalos, 
alanos y suevos en España, con todos los pasos de 
los godos; de modo que ignoraríamos lo más princi- 
pal del siglo V, si no fuera por la luz de este docu- 
mento!*).» San Jerónimo, traductor y continuador 
de la Historia de Ensebio de Cesárea, no pasó del 
año 378; porque, como dice á Vicente y á Galieno en 
la carta que hace veces de proemio, con la irrupción 
de los bárbaros todo estaba confuso. Precisamente, 
este fué el punto de partida de Idacio. Su Cronicón 
empieza al año siguiente, es decir, el 379, 1.® de 
Teodosio, y termina en el 469, ambos inclusive. 



(*) España Sagrada, t. IV, p. 291. 



1i MARCRLO MACfAS 



abarcando, por consiguiente, noventa y un años. 
Continuación de la obra del Doctor Máximo es tam- 
bién el Cronicón atribuido á San Próspero de Aqui- 
tania; pero ni abarca tanto espacio de tiempo como 
el de Idacio, ni se refieren en él con tanta extensión 
y detenimiento los sucesos acaecidos en nuestra pa- 
tria. Bajo este respecto, el Cronicón de nuestro Obis- 
po es de un valor inapreciable. Testigo y actor de 
muchos de los acoptecimientos que refiere, conoce- 
dor, como él mismo advierte, de todas las calami- 
dades de su miserable tiempo (*), narra con tal ver- 
dad la invasión de los Suevos en Galicia, y pinta 
con tan vivos colores sus correrlas y violencias, que 
sin su relato, nos serian desconocidos muchos he- 
chos y pormenores que San Isidoro, el Arzobispo de 
Toledo D. Rodrigo y otros han tomado de él, co* 
piándolos literalmente. 

Hasta el año 1615, sólo se conocen ediciones 
fragmentarias del Cronicón de Idacio con este titu- 
lo: Chronographia ex Idatio, Collectore quodam Caroli 
M. (BquáLi. Desde aquella fecha, descubierto en un 
monasterio de Metz un códice más completo y puro, 
se hicieron de él varias ediciones en Roma, Paris, 
Leyden, Amsterdán, Francfort y otros puntos, de las 
cuales citaremos: la del Lie. Luis de S. Llórente, 
que dio al códice el nombre de Parisiense^ por creer 
que habia sido descubierto en París (Roma, 1615); la 
de Sandoval, en sus Crónicas de Idacio, etc., hecha 
aquel mismo afio en Pamplona por la romana de 
Llórente, y reimpresa en la misma ciudad, en 1634; 
la del jesuíta Jacobo Sirmondo, que apellidó Metzeú- 
se al códice, por haberse encontrado, no en París, 



(*) Non igna^ms omniton miserahilis te^nporis teí^umna- 
rum. Pref. 



EL OBISPO IDAGIO 15 



como supuso Llórente, sino en Metz (París, 1619); la 
de Andrés Du Chesne, en sus HistoricB Francorum 
Scriptares cocetanei (París, 1636); la de Escalígero, 
en su Thesawrvs temparum (Amsterdán, 1658); la del 
Cardenal de Aguirre, en el tomo II de su Coüect. 
Max. Concilior. Hispanice (Roma, 1694), y la del 
P. Flórez, en el tomo IV de su España Sagrada, edi- 
ción esmerada, con eruditas notas y correcciones 
cronológicas, y en la cual á Ips años y eras de las 
ediciones anteriores, agregó, para mejor inteligen- 
cia, los años de Cristo. 

Desorientado Gándara por esta variedad de edi- 
ciones, y falto de fino espíritu crítico, supuso y afir- 
mó en sus obras Armas, y Palmas y Triunfos de 
Galicia, que se trataba nada menos que de tres 
Idacios: uno el de las ediciones que llevan por títu- 
lo: Chronographia ex Idatio etc., otro el Idacio escri- 
tor. Obispo de Lamego, y otro el Idacio Obispo de 
Galicia, error que algunos escritores le echaron en 
cara con excesiva dureza. 

Además de este Cronicón, hay otro llamado Cro- 
nicón pequeño de Idacio, por ser en parte un extracto 
ó resumen del primero. Comienza 26 años después 
que aquél, y termina 100 años más tarde, siendo 
de advertir que, á pesar de su brevedad, trae al- 
gunas noticias que no se hallan en el otro, como, 
p. ej., la conversión de Idacio, que ya hemos men- 
cionado í®\ 

También corren con el nombre de Idacio unos' 
Fastos Consulares, que comprenden desde el año 46 
antes de J. C. hasta el 468, y que el sabio jesuíta 
Sirmondo apellidó Idacianos, sin otra razón para ello 
(pues no llevan nombre de autor) que el ir á conti- 
nuación del Cronicón de Idacio en el MS. que apare- 
ció en un monasterio de Metz; pero el P. Flórez 



10 MARCELO MACÍAS 



prueba en su España Sagrada, que no son obra de 
Idacio, sino de algún otro español del siglo VI. (^> 
A decir verdad, no há menester Idacio para su 
renombre y fama de este nuevo timbre literario. 
Bástale, como escritor, con haber trazado, en medio 
de tantas calamidades y miserias, la primera pági- 
na de nuestra medioeval historia, cuadro sombrío, 
de ruda grandeza, en el cual se destaca con nimbo 
de luz la venerable figura del insigne Obispo galle- 
go, gloria de su patria y honra y prez de la Ciudad 
de los Limicos. <*^> 

Por lo que respecta á la versión de tan precioso 
monumento literario, debemos advertir que hemos 
seguido el texto esmeradamente editado por el Pa- 
dre Flórez, y que de los años y eras que se consig- 
nan en las varias ediciones, sólo conservamos los 
imperiales, en correspondencia con los de Cristo, 
que el sabio Agustino agregó para mejor inteli- 
gencia. De la mayor ó menor fidelidad y acierto 
en la traducción, el lector juzgará, cotejándola con 
el original. La extremada concisión de tal linaje de 
escritos, y la obscuridad ó ambigüedad de algunos 
pasajes, consecuencia natural de la creciente dege- 
neración léxica y sintáxica á que por entonces ha- 
bla llegado la hermosa lengua del Lacio, nos han 
hecho más de una vez no poco difícil la tarea. 
Téngalo en cuenta el benévolo lector, para discul- 
par cualquier yerro en que pudiéramos haber incu- 
rrido. 



VERSIÓN CASTELLANA 

DEL 

CRONICÓN DEL OBISPO IDACIO 



PREFACIO 

Idacio, siervo de Nuestro Señor Jesucristo, á todos 
los fieles en Nuestro Señor Jesucristo, y que le sirven en 
verdad, salud. 

Las obras de los varones tenidos bajo todos con- 
ceptos en la mayor estimación, á quienes se consi- 
dera, principalmente en lo que toca á la fe católica 
y á la vida perfecta, como testigos de la verdad del 
culto divino, de tal manera brillan por la dignidad 
de la expresión, y se recomiendan por la excelen- 
cia del mérito, que todas ellas gozan de admirable 
duración. 

Idacio, natural de la ciudad de los Limicos, en 
la provincia de Galicia í^^^, elevado al alto ministe- 
rio del Episcopado, más por el favor divino que por 
su propio mérito, como en el extremo de la tierra, 
asi también en el extremo de la vida í^*^\ muy poco 
versado en los estudios profanos, y mucho menos 
aún en el libro saludable de la lectura santa, ha 
seguido en la precedente obra, según la capaci- 



18 MARCELO MAGÍAS 



dad de su entendimiento y de su palabra, la senda 
trazada por los santos y eruditísimos Padres. El 
primero de estos es Eusebio, Obispo de Cesárea, el 
cual escribió en sendos libros y en lengua griega 
sus historias eclesiásticas, que comprenden desde el 
principio del reinado de Niño, emperador de los 
Asirlos, del Santo Abraham, patriarca de los He- 
breos, y de los demás reyes contemporáneos de 
estos, hasta el afio vigésimo del emperador Cons- 
tantino Augusto, en que termina su Cronografía. 
Sucedióle un escritor contemporáneo, el presbítero 
Jerónimo, por sobrenombre Eusebio, perfecto cono- 
cedor de toda clase de monumentos históricos y 
literarios, el cual tradujo del griego al latín la obra 
de aquél, y la continuó desde el año vigésimo del 
mencionado emperador, hasta el decimocuarto de 
Valente Augusto. Demos que durante el tiempo que 
moró en los santos lugares de Jerusalén, desde el 
referido aflo de Valente hasta que dejó esta vida, 
agregase quizá muchas de las cosas que sucedieron 
después; toda vez que, mientras pudo, jamás cesó 
de escribir sobre este ó el otro asunto. Estoy cierto 
de haberle visto, siendo yo aún muy nifio, en el 
tiempo de mi peregrinación por dichas regiones, 
donde permaneció feliz algunos años. Si &ntotices 
continuó su propia obra, sabránlo de manera cierta 
y segura aquellos á cuyas manos hayan llegado 
todos sus escritos; mas, como en algún lugar de 
aquella dice (*) que, á causa de la furiosa irrupción 
de los bárbaros en el Imperio romano, todo se halla- 
ba trastornado y confuso, deducimos de aquí que 
nada añadió á lo que había escrito acerca de la 
sucesión de los tiempos. Sin embargo, como el curso 



(") En la carta á Vicente y á Galieno, que le sirve de proemio. 



CRONICÓN DE IDACIO 19 



de la narración llega, según ya hemos dicho, hasta 
nuestros días, el manuscrito de la tal Historia, con- 
servado cuidadosamente por los sabios, ilustra la 
mente del indocto, para que, en las cosas conoci- 
das, siga en todo, aunque con paso desigual, las 
huellas de los que le han precedido. 

Siguiéndolas yo fielmente con la mirada del co- 
razón, y utilizando, en parte las obras de otros 
escritores, en parte el relato cierto de algunos tes- 
tigos, y en parte el conocimiento adquirido por mí 
mismo en el lamentable tiempo de mi vida, he 
agregado lo que sigue, cuyo histórico contenido 
distinguirás, oh lector, de esta manera: lo compren- 
dido entre el año 1.^ de Theodosio Augusto hasta 
el 3.® de Valentiniano Augusto, hijo de la reina Pla- 
cidia, lo hemos sacado de la supradicha Historia y 
de lo que se desprende de la pluma ó de las relacio- 
nes de otros escritores; después, consagrado, aun- 
que inmerecidamente, al ministerio del Episcopado, 
y conocedor de todas las calamidades de este mise- 
rable tiempo, pinto la crítica situación é inminente 
caída del destrozado Imperio romano, y lo que es 
más triste aún, el vergonzoso estado del orden ecle- 
siástico en esta extrema parte del orbe llamada 
Qalicia; la muerte de la honesta libertad, efecto de 
creaciones indiscretas, y la ruina casi completa de 
la religión, dominando en la divina disciplina, á 
causa de la profunda perturbación producida por 
naciones inicuas y enfurecidas. Consignado todo 
esto, quédese el completar la narración de tales 
desdichas para aquellos á quienes afligieren en 
tiempos venideros. 



CRONICÓN DEL OBISPO IDACIO 



Añús Años 

imptfialet de Cristo 

XXXIX emperador de los Romanos. 
Tbeodosio, asociado al imperio por Gra- 
ciano, reina con éste y con Valentinia- 
no el Joven XVII años. 

1 Theodosio, español, natural de la 379 
ciudad de Cauca t^^^, en la provincia de 
Galicia, es declarado Augusto por Gra- 
ciano. 

Entre Romanos y Godos se libran 
muchos combates. 

2 Entra Theodosio en Constantinopla 380 
en su primer consulado,' que desempe- 
ña con Graciano Augusto. 

Es elegido XXI Obispo de Alejandría 
Theófilo, varón eruditísimo, insigne, el 
cual compuso un Cómputo de la obser- 
vancia de la Pascua por el tiempo de 
cien años, á contar desde el primer 
consulado de Theodosio Augusto. 

3 Athanarico, rey de los Godos, muere 381 
en Constantinopla á los quince días de 
haber sido recibido por Theodosio. 

4 Los Godos se someten á los Romanos 382 
mediante una paz engañosa. 

Ambrosio, Obispo de Milán en Italia, 
y Martín, Obispo de Tours en las Ga- 
lias, se hacen famosos por sus virtudes, 
por los merecimientos de su vida y por 
los milagros que obran. 



\ 



CRONICÓN DE IDACIO 21 



5 Theodosio declara Augusto á su hijo a83 
Arcadio, y le asocia al imperio. (Prime- 
ra época de Árcadio,) 

6 Nace Honorio, hijo de Theodosio. 384 
Llegan á Constantinopla los Legados 

que los Persas envían á Theodosio. 

7 386 

8 La gente de los Greothingos es ven- 386 
cida por Theodosio. 

Prisciliano, imbuido en la herejía de 
los Gnósticos, es ordenado Obispo de 
Avila por los Prelados que había atraí- 
do á tan perversa doctrina, y juzgado 
por algunos Concilios de Obispos, mar- 
cha á Italia y á Roma. No habiéndole 
admitido á su presencia los Obispos Dá- 
maso V Ambrosio, vuélvese á las Ga- 
lias con los que le habían acompañado. 
Allí, declarado nuevamente hereje por 
San Martín y otros Obispos, apela al 
César; pues por entonces imperaba en 
las Gallas el tirano Máximo. 

9 Celébranse las fiestas quinquenales 387 
de Arcadio, 

Siricio es elegido XXXVI Obispo de 
la Iglesia Romana. 

Prisciliano, excluido por hereje del 
Episcopado, es decapitado en Tréveris, 
bajo eí tirano Máximo, con el seglar 
Latroniano y algunos otros de sus se- 
cuaces. Desde entonces cundió por Ga- 
licia la herejía de los Priscilianistas í^*\ 
10 El tirano Máximo es muerto por 388 

Theodosio á tres millas de Aquilea, el 
día quinto antes de las Calendas de 



22 MAKCKLO MACÍAS 



Agosto (*), y por el mismo tiempo, ó én 
el mismo año, fué también muerto, en 
las Galias, por el conde Argobast, el 
hijo de Máximo, llamado Víctor. 

Ilustra su nombre Cynegio, prefecto 
de Theodosio, insigne por sus hechos, 
el cual, penetrando en el Egipto, derri- 
ba los Ídolos de los gentiles. 

11 Theodosio entra en Roma con su hijo 389 
Honorio. 

12 390 

13 391 

14 Valentiniano el Joven es asesinado 392 
en Viena por el conde Arbogast, y Eu- 
genio es proclamado tirano. 

15 (Primera época de Honorio, hecho Áu- 393 
gusto,) 

16 Eugenio es vencido y muerto por 394 
Theodosio Augusto. 

17 Theodosio murió en Milán de hidro- 395 
pesia el año XVII de su reinado. Este 
año XVII de Theodosio, es el primero 

del reinado de Arcadio y Honorio, lo 
cual se advierte, á fin de que la adición 
de aquel año imperial, hecha aqui úni- 
camente para distinción de los reina- 
dos, no altere la Olimpiada, resultando 
ésta de cinco años t*5>. 

1 XL emperador de los Romanos. Ar- 000 
cadio y Honorio, hijos de Theodosio, 
muerto éste, reinan XXX años. 

2 396 

3 397 



c) 



28 de Julio. 



CRONICÓN DE IDAGIO 23 



4 398 

5 ' 399 

6 En la ciudad de Toledo, en la pro- 400 
vincia Cartaginense, celébrase un Síno- 
do de Obispos, en el cual, como consta 

de las actas, Sinfosio y Dictinip, y con 
ellos otros Obispos de la provincia de 
Galicia secuaces de Prisciliano, conde- 
nan tan vituperable herejía y á su mis- 
mo autor, subscribiendo una profesión 
de fe. Establécense también algunos 
cánones de disciplina eclesiástica, to- 
mando parte en el Concilio el Obispo 
Ortigio, que había sido ordenado en 
Celenis, y que, arrojado de allí á insti- 
gación de los bandos priscilianistas por 
defender la fe católica, se hallaba des- 
terrado. 

7 401 
Q Verifícase un eclipse de sol el día 402 

tercero antes de los Idus de Noviembre, 
feria III í^6). 

Inocencio es elegido XXXVIII Obis- 
po de la Iglesia Romana. 
9 Nace Theodosio, hijo de Arcadio. 403 

10 En Constantinopla alcanza celebri- 404 
dad el Obispo Juan ^^'^\ que por su fe 
católica es perseguido por Eudoxia, 
mujer de Arcadio, arriana funestísima. 

11 405 

12 Juan en Jerusalén, Eulogio en Cesa- 406 
rea, Epifanio en Chipre, y Theófilo, 
antes mencionado, en Alejandría, ilus- 
tran su nombre en el Episcopado. 

El presbítero Jerónimo, residente en 



24 MABC£LO MAGÍAS 



las inmediaciones de Betlehem de Judá, 
es considerado como el primero y prin- 
cipal en todo. 

13 Qué Obispos precedieron á Juan en 407 
la silla de Jerusalén, después de los 
susodichos ciertamente arríanos, Ida- 

cio, que esto escribe, no lo pudo saber, 
aunque vio á este santo y á los santos 
Eulogio, Theófilo y Jerónimo, .siendo 
párvulo y pupilo. 

14 (Muerte de Árcadio,) 408 

15 Los Alanos, los Wándalos y los Sue- 409 
vos penetran en las Espafias en la era 
447; según unos, el dia cuarto antes de 

las Calendas de Octubre, y según otros, 
el tercero antes de los Idus, en la feria 
tercera, siendo Cónsules Honorio por 
octava vez, y Theodosio, hijo de Arca- 
dio, por tercera ^^^l 

16 Alarico, rey de los Godos, entra en 410 
Roma, y habiendo hecho grandes ma- 
tanzas dentro y fuera de la ciudad, 
perdona á todos los que se refugian en 

los templos. 

Placidia, hija de Theodosio y herma- 
na del emperador Honorio, es hecha 
prisionera en Roma por los Godos. 

Muere Alarico, y le sucede en el 
trono Ataúlfo. 

Los Bárbaros que habían penetrado 
en las Espafias, las devastan en lucha 
sangrienta. La peste hace por su parte 
no menos rápidos estragos. 

Desparramándose furiosos los Bár- 
baros por las Espafias, y cncruelccién- 



CnOEÍCÓN DE IDAGfO 25 



dose al igual el azote de la peste, el 
tiránico exactor roba y el soldado sa- 
quea las riquezas y los mantenimientos 
guardados en las ciudades; reina un 
hambre tan espantosa, que obligado 
por ella, el género -humano devora 
carne humana, y hasta las madres ma- 
tan á sus hijos y cuecen sus cuerpos, 
para alimentarse con ellos. Las fieras, 
aficionadas á los cadáveres de los 
muertos por la espada, por el hambre 
y por la peste, destrozan hasta á los 
hombres más fuertes, y cebándose en 
sus miembros, se encarnizan cada vez 
más para destrucción del género hu- 
mano. De esta suerte, exacerbadas en 
todo el orbe las cuatro plagas: el hie- 
rro, el hambre, la peste y las fieras, 
cúmplense las predicciones que hizo el 
Señor por boca de sus Profetas. 
17 Asoladas las provincias de España 411 

por el referido encruelecimíento de las 
plagas, los Bárbaros, resueltos, por la 
misericordia del Señor, á hacer la paz, 
reparten por la suerte las regiones de 
las provincias, para establecerse en 
ellas: los Wándalos y los Suevos ocu- 
pan la Galicia, situada en la extremi- 
dad occidental del mar Océano; los 
Alanos la Lusitania, y los Wándalos, 
llamados Silingos, la Bética.' Los espa- 
ñoles que sobrevivieron á las plagas en 
las ciudades y castillos, se someten á 
la dominación de los Bárbaros que se 
enseñoreaban de las provincias. 



36 MARCELO MACÍAS 



Constantino es muerto en las Galias 
por Constancio, general de Honorio, á 
los tres afios de haberse proclamado 
tirano. 

18 Los hermanos Jo vino y Sebastián en 412 
la Galia, y Heracliano en el África, 
erigense insensatamente en tiranos. 

Alcanza alto renombre Agustín, 
Obispo de Hipona, entre cuyos magni- 
fieos escritos es de notar la victorio- 
sa refutación que, con la ayuda de 
Dios, hizo de las doctrinas donatistas, 
de la cual dan claro testimonio los au- 
tores. 

19 Jovino y Sebastián, vencidos por los 413 
generales de Honorio, son muertos en 
Narbona. 

Los Godos entran en Narbona- en la 
época de la vendimia. 

Heracliano dirígese desde el África 
con su ejército contra Honorio, y es 
vencido en la batalla de Utrículo, en 
Italia, habiendo perecido en la lucha 
cincuenta mil combatientes (*). El mis- 
mo muere después en Cartago, en el 
templo de la diosa Memoria, á manos 
de asesinos enviados por Honorio. 

20 Ataúlfo toma por esposa á Placidia 414 
en Narbona, cumpliéndose así, según 
parece, la profecía de Daniel, que dice 
que la hija de un rey del Mediodía se 
uniría en matrimonio á un rey del Nor- 



(*) El Cron. peq. dice uno et viginti armatoriim, y omite 
los millares. 



CRONICÓN DE IDACIO 27 



te, y que no subsistiría de su unión hyo 
ninguno C). 

21 Ocupando el referido Obispo Juan 415 
la silla de Jerusalén, descúbrese el 
cuerpo de San Esteban, primer mártir 
después de Cristo Señor nuestro. 

Jerónimo, el primero y principal en 
todo, como ya se ha dicho, muy versa- 
do en la lengua hebrea, meditando de 
continuo, día y noche, en las Divinas 
Escrituras, dejó innumerables obras 
como resultado de sus estudios. Pulve- 
rizó con el martillo diamantino de la 
verdad la secta de los Pelagianos y al 
autor de ella, y de él se conservan pre- 
ciosísimos monumentos literarios contra 
estos y otros herejes. 

22 Ataúlfo, obligado por el patricio 416 
Constancio á dejar á Narbona y diri- 
girse á las Espafias, es degollado por 
cierto godo en Barcelona, entre las 
hablillas de los cortesanos, Walia, que 

le sucedió en el reino, concertada ense- 
guida la paz con el patricio Constancio, 
hace la guerra á los Alanos y á loif' 
Wándalos Silingos, que ocupaban la 
Lusitania y la Bética. 

Quién sucedió á Theófilo en la igle- 
sia de Alejandría, ignóralo quien esto 
escribe. 

Constancio toma por esposa á Placi- 
dia, y habiéndose apoderado astuta- 
mente, sin lucha alguna, de Fredivalo, 



(*) Dan., cap. XI, v. 6. 



\ 



28 MARCELO MACÍAS 



rey de los Wándalos, lo envia al empe- 
rador Honorio <*®^ 

23 Walla, rey de los Godos, so color de 417 
ayudar al pueblo romano, lleva á cabo 
grandes matanzas de Bárbaros en las 
Espafias. 

24 Verifícase un eclipse de sol el día 418 
catorce antes de las Calendas de Agos- 
to, que fué feria VI í^o). 

Zósimo, Obispo XXXIX, gobierna la 
Iglesia Romana. 

25 Un violentísimo terremoto destruye 419 
en Jerusalén los santos lugares, ocupan- 
do aquella silla el Obispo antes mencio- 
nado, el cual refiere en sus escritos las 
demás cosas que entonces ocurrieron ^^K " 

El rey Walía destroza por completo 
en la Bética á los Wándalos Silingos. 

Los Alanos, que dominaban á los 
Wándalos y Suevos, fueron destrozados 
de tal suerte por los Godos, que muerto 
su rey Ataces, y destruido el reino, los 
pocos que quedaron, se acogieron á la 
protección de Gunderico, rey de los 
Wándalos, que residía en Galicia. 

Los Godos, interrumpida la guerra 
que estaban haciendo, y llamados por 
Constancio á las Galias, reciben de él 
y ocupan en la Aquitania la región que 
se extiende de Tolosa al Océano. 

Muerto el rey Walía, le sucede Theo- 
dores en el reino ('). 



(') Teodoredo, á quien otros con San Agustín llaman Teodo- 
rico. En el Cronicón pequeño se le nombra Tlieuderico. 



CRONICÓN DE IDACIO 29 



Habiendo estallado la guerra entre 
Gunderico, rey de los Wándalos, y Her- 
merlco, rey de los Suevos, éstos son 
asediados por aquellos en los montes 
Nervasos <22). 

Nace Valentiniano, hijo de Constan- 
cio y Placidia. 

En la ciudad de BiterrisC), en las 
Gallas, ocurren muchos portentos terro- 
ríficos, que Paulino, Obispo de dicha 
ciudad, narra en carta que dirige á to- 
das partes. 

26 Levantado el asedio que habian 420 
puesto á los Suevos, los Wándalos, es- 
trechados por Asterio, conde de las 
Espafias, siendo Vicario del Imperio 
Maurocelo, dejan la Galicia y pasan 

á la Hética, no sin que á su salida 
fuesen muertos algunos de ellos en 
Braga. 

Honorio asocia al imperio en Ráve- 
na á Constancio. 

27 El emperador Constancio muere en 421 
Rávena en su tercer consulado (ya cum- 
plido.) 

28 El general Castino, con gran núme- 422 
ro de tropas, y auxiliado por los Godos, 
lleva la guerra á los Wándalos de la 
Bética, á los cuales asedia y estrecha 
hasta reducirlos á la última necesidad; 
mas, cuando estaban ya á punto de 
entregársele, entabla imprudentemen- 
te un combate general, y haciéndole 



(*) Beciers, en la Galia Narbonense. 



;/> MAnCRLO MAC.fAS 



traición los auxiliares, huye vencido á 
Tarragona. 

Bonifacio, dejando la corte, invade 
el África. 

29 * 423 

30 Honorio, celebradas sus fiestas tri- 424 
cennales, muere en Rávena. 

Alcanza alto renombre el nobilísimo 
y elocuentísimo Paulino, hecho poco 
antes más noble aún con su conversión 
á Dios, varón apostólico. Obispo de 
Ñola en la Campania, al cual Tbera- 
sia, convertida de esposa en hermana, 
se le iguala en virtud y méritos. De su 
esclarecido ingenio consérvanse obras 
dignas de toda alabanza. <^) 

XLI emperador de los Romanos. 
Theodosio, hijo de Arcadio, después de 
haber reinado algunos años en Oriente 
á la muerte de su padre, muerto Hono- 
rio, su tío paterno, gobierna todo el 
Imperio, coatando á la sazón veintiún 
años. 

Juan erígese de pronto en tirano. 
1 Theodosio nombra cesar en Constan- 425 

tinopla á Valentiniano, hijo de su tía 
paterna Placidia, y lo envía contra 
Juan, el cual es muerto en Rávena, en 
el primer año de su tiranía, por los ge- 
nerales que con aquel había enviado 
Theodosio; y Félix, de general es ele- 
vado á patricio. 

El cesar Valentiniano es proclama- 
do Augusto en Roma. 

Los Wándalos asuelan las islas Ba- 



CRONICÓN DE IDACIO 31 



leares, y destruyendo después á Carta- 
gena (*) y Sevilla, y devastando las 
Espafias, invaden la Mauritania. 

2 Celestino, Obispo XLI, gobierna la 426 
Iglesia Romana. 

3 (Época del episcopado de Idacio,) ('*) 427 

4 Gunderico, rey de los Wándalos, 428 
tomada Sevilla, habiéndose atrevido 

en su soberbia á poner mano impla en 
la iglesia de la misma ciudad, al ins- 
tante, y por disposición divina, es cas- 
tigado por el demonio y muere. Le 
sucede en el reino su hermano Gaise- 
rico, el cual, como algunos refieren, 
habiendo apostatado, dejó la fe cató- 
lica para abrazar la pérfida herejia 
arriana. 

5 El rey Gaiserico, dejando las Espa- 429 
ñas, se embarca en el mes de Mayo en 

la costa de la provincia de la Bética 
con todos los Wándalos y sus familias, 
y pasa á la Mauritania y al África; 
mas advertido, antes de haber llegado 
allá, de que el suevo Hermigario asola- 
ba á su paso las provincias vecinas, 
vuélvese con algunos de los suyos; le da 
alcance en la Lusitania, y no lejos de 
Mérida le acomete, matando á muchos 
de los que acaudillaba. Hermigario, 
que habla despreciado á aquella ciu- 
dad con ofensa de la santa mártir 






(*) Carthagine Spartaria. Así la llamaban los romanos, por 
la abundancia de esparto que se cría en su campo. 
(**) Así se desprende de lo que él mismo dice«en el prefacio. 



:VÁ MAnCRLO HACÍAS 



Eulalia, no quedándole, á su juicio, 
otro recurso que la fuga, huye más 
veloz que el Euro, y perece precipita- 
do por el brazo divino en el rio Guadia- 
na. Muerto de este modo Hermigario, 
Gaiserico se da poco después á la vela 
con rumbó al punto á que antes se 
dirigía. 

Los Suevos, que bajo el mando de su 430 
rey Hermerico asolaban el interior de 
Galicia, muertos muchos de ellos, y 
hechos cautivos otros por la plebe que 
conservaba los castillos más seguros, 
renuevan la paz que habían quebran- 
tado, mediante la devolución de las fa- 
milias que habían hecho prisioneras. 

El conde Aecio derrota no lejos de 
Arles á gran número de Godos, hacien- 
do prisionero al magnate Anaolfo (*), y 
vence igualmente á los luthungos y á 
los Noros. í24) 

El patricio Félix es muerto en Rá- 
vena en un tumulto militar. 

Aecio, general de una y otra milicia, 431 
somete á los Noros, que se habían rebe- 
lado. Los Suevos, á la primera ocasión, 
rompen por segunda vez la paz que 
habían concertado con los Gallegos, y 
en vista de sus depredaciones, envíase 
al Obispo Idacio con una embajada 
para el General Aecio, que hacia la 
guerra en las Galias. Vetto, que había 
venido de los Godos á Galicia con fines 



(*) En el Gron. peq. Anealso, 



CRONICÓN DE IBACfO 33 



torcidos, vuélvese á aquellos, sin haber 
logrado su intento. 

Vencidos los Francos por Aecio, y 432 
acogidas sus peticiones de paz, el con- 
de Censorio es enviado de embajador á 
los Suevos, y con él vuelve el mencio- 
nado Idacio. 

Bonifacio, en rivalidad con Aecio, 
vuelve de África á Italia y á la corte, 
llamado por Placidia. Depuesto Aecio, 
sucédele en el cargo Bonifacio, el cual 
muere pocos meses después, de resultas 
de la herida que recibió en un combate 
que sostuvo contra aquel. Su yerno Se- 
bastián, que le sustituye, vencido por 
Aecio, es expulsado de la corte. 

Vuelto Censorio á la corte, Herme- 433 
rico, mediante la intervención de los 
Obispos, concierta de nuevo la paz con 
los Gallegos, victimas de sus continuas 
rapiñas, quedándose con algunos de 
ellos en rehenes. 

El Obispo Sinfosio, enviado por este 
de embajador al Condado C), fracasa 
en sus negociaciones, por haber cam- 
biado de pronto las cosas en sentido 
adverso. 

En el Convento Incensé son ordena- 
dos Obispos Pastor y Siagrio, contra la 
voluntad de Agrestío, Obispo de Lugo. 

Aecio, general de una y otra milicia, 
es nombrado patricio. 



j 

(*) Es decir, al punto en que residía el jefe principal de los 
romanos. 



'34 MARCSLO nacías 



10 Sebastián, desterrado y prófugo, se 434 

da á la vela con rumbo á la corte de 
Oriente. 

Sixto es elegido XLII Obispo de la 
Iglesia Romana. 

It Por la relación de Germán, presbi- 435 

tero de la región de la Arabia, de don- 
dé vino á Galicia, y por las de otros 
griegos, sabemos que el Obispo Juvenal 
gobierna la Iglesia de Jerusalén, y que 
llamado á Oonstantinopla con otros 
Obispos de la provincia de Palestina 
y de Oriente, asistió al concilio de 
Obispos celebrado bajo los auspicios de 
Theodosio Augusto para extirpar la 
herejía de los Hebionitas, que Nestorio, 
Obispo de la misma ciudad, avivaba 
con el depravado iiígenio de tan necia 
secta. 

En qué tiempo murieron los santos 
Juan, Jerónimo y otros que antes he- 
mos mencionado, y quién sucedió á 
Juan antes de Juvenal, no lo dicen en 
sus relaciones, aunque es sabido que 
poco después ocupó aquella silla cierto 
anciano. 

12 Comienza el asedio de Narbona por 436 

los Godos. 

Los Burgundiones (*), que se hablan 
rebelado, son vencidos por los Romanos 
bajo el mando del general Aecio. 

Que gobiernan á un mismo tiempo, 
el Obispo Cirilo la Iglesia de Alejan- 



(*) Los Borg-onones, ó naturales de la Borgoña, en Francia. 



CRONICÓN DE fDACIO ^5 



dría, y Nestorio, hereje hebioneo, la de 
Constantinopla, pruébalo la carta que 
aquel dirige á éste, refutando su he- 
rejía, exponiendo la regla de la fe, y 
hablando de algunas otras cosas. 

13 El general en jefe Aecio libra á 437 
Narbona del asedio. Son muertos vein- 
te mil Burgundiones. 

Censorio y Fretimundo son envia- 
dos segunda vez de embajadores á los 
Suevos. 

14 Los Romanos, bajo el mando del ge- 438 
general Aecio, dan muerte á ocho mil 
Godos. 

Los Suevos ratifican el tratado de 
paz con la parte de la plebe de Galicia 
á que hacían la guerra. 

Aquejado el rey Hermerico de gra- 
ve enfermedad, abdica la corona en su 
hijo Rechila, el cual, á orillas del Sin- 
gilón, rio de la Bética (*), vence en ba- 
talla campal á Andevoto, derrotando á 
las tropas que capitaneaba, y apode- 
rándose de grandes riquezas en oro y 
plata. 
16 El rey Gaiserico, habiéndose apo- 439 

dorado por engafio de Cartago el día 
catorce antes de las Calendas de No- 
viembre (**), invade toda el África. 

En la guerra con los Godos, bajo su 
rey Theodores, Litorio, general roma- 
no, lánzase impremeditadamente con 



(*) Singilis, nombre antiguo de) rio Genil. 
(•*) 19 de Octubre. 



.% Marcelo hacías 

-■i. . . ..- — -■ , >.. 



tropas auxiliares á la lucha cerca de 
Tolosa; destrozadas aquellas y ¿1 heri- 
do, cae prisionero, y es muerto á los 
. pocos dias. 

Conciértase la paz entre los Roma- 
nos y los Godos. 

Gaiserico, ensoberbecido é implo, 
expulsa de Cartago al Obispo y al cle- 
ro, y según la profecía de Daniel C), 
muda los ministros de los Santos, en- 
tregando las iglesias católicas á los 
arríanos. 

Entra en Mérída Rechila, rey de los 
Suevos. 

16 Habiendo asolado Gaiserico la Sici- 440 
lia, sitió largo tiempo á Palermo. Insti- 
gado por Maximino, jefe de los arríanos 

de Sicilia condenado por los Obispos, 
lánzase á perseguir á los católicos, para 
obligarles, de cualquier modo que fue- 
se, á profesar la impiedad arriana. Al- 
gunos de ellos claudicaron en la fe; mas 
otros, perseverando en ella, arrostra- 
ron el martirio. 

El conde Censorio, que habla sido 
enviado de embajador á los Suevos, 
sitiado por Rechila en Mirtilos C'), don- 
de se hallaba, se entregó sin lucha. 

17 Muere el rey godo Hermeríco al 441 
cabo de siete afios de continua enfer- 
medad. 

El rey Rechila, después de haberse 



(•) Cap. Xí. 

(**) Ciudad de la Lusitania. 



CRONICÓN DE IDACIO 37 



apoderado de Sevilla, somete ¿ su obe- 
diencia la Bética y la Cartaginense. 
> Expulsado de Sevilla el Obispo Sa- 
bino por una facción, es puesto en su 
lugar Epifanio, fraudulentamente, no 
con arreglo á derecho. 

Enviado á las Españas Asturio, ge- 
neral de una y otra milicia, da muerte 
ágran número de Bacaudas Tarraco^ 
nenses. ^25) 

18 Preséntase en el mes de Diciembre 442 
un cometa, que se dejó ver durante 
algunos meses, y fué el presagio de la 
calamitosa peste que vino después y se 
extendió por casi todo el orbe. 

Expulsado Nestorio, gobierna la Igle- 
sia de Constantinopla el Obispo Fla- 
viano. 

19 Es enviado. para suceder á Asturio, 443 
general de una y otra milicia, su yerno 
Merobaudes, de origen ilustre, digno de 

ser comparado con los antiguos por su 
elocuencia y, sobre todo, por sus poe- 
sías, como lo prueban las estatuas ele- 
vadas en su honor. En el breve tiempo 
de su mando, abate la insolencia de los 
Bacaudas Aracelitanos (*); mas, poco 
después, una orden execrable, debida 
á los manejos de algunos envidiosos, 
oblígale ¿ presentarse en Roma. <26) 

20 Habiendo sabido Sebastián que algo 444 
se tramaba contra él en Constantinopla, 
donde se había refugiado, advertido del 



(') De Aracillum, Aracilla, ciudad de la Tarraconense. 



¿Í8 MAItCELO MACÍAR 



peligro que corría, huye de dicha ciu- 
dad, y viniendo como pudo á la corte 
de Theodores, rey de los Godos, entra 
en Barcelona, término anhelado de su 
peregrinación. 

21 En Astorga, ciudad de Galicia, son 445 
descubiertos ciertos Maniqueos que ha- 
cia algunos años permanecían ocultos, 
instruyéndose al efecto diligencias epis- 
copales, que los Obispos Idacio y Tori- 

bio, que los habían juzgado, remitieron 
á Antonino, Obispo de Mérida. <27) 

Los Wándalos, arribando de pronto 
á Turonio, en la costa de Galicia, hacen 
cautivas á muchas familias. <^) 

Sebastián huye de Barcelona y pasa 
á los Wándalos. 

Las diligencias instruidas contra los 
Maniqueos, son remitidas á las provin- 
cias por el Obispo que á la sazón regia 
la Iglesia de Roma. 

22 Nombrado Vito general de una y 446 
otra milicia y enviado á las Espafías, 
veja á los Cartaginenses y Béticos, apo- 
yado por no escasas tropas auxiliares; 
mas, atemorizado al ver que se aproxi- 
man allí los Suevos con su rey y ven- 
cen en un encuentro á los Godos que 
habían venido á ayudarle en sus depre- 
daciones, huye desordenadamente con 
deplorable cobardía, y entonces los 
Suevos devastan aquellas provincias, 
llevando á cabo grandes rapiñas. 

23 Gobierna la Iglesia Romana León, 447 
Obispo XLIII ^^\ cuyos escritos contra 



CRONICÓN DE IDACIO S9 



loB Priscilianistas son llevados á los 
Obispos de Espafia por Pervinco, diá- 
cono del Obispo Toribio, contándose 
entre aquellos una larga exposición 
sobre la observancia de la fe católica y 
sobre las blasfemias de los herejes, la 
cual es admitida de mala fe por algu- 
nos Obispos gallegos. <*>> 

Verificase un eclipse de sol el dia 
décimo antes de las Calendas de Enero, 
que fué feria tercera. <3i) 

24 Rechila, rey de los Suevos, muere 448 
gentil O en Mérida, en el mes de Agos- 
to, é inmediatamente le sucede en el ^ 
reino su hijo Rechiario, católico, que 
tenia en su familia algunos competido- 
res encubiertos. Posesionado del reino, 
invade sin tardanza las regiones de la 
Espafia ulterior para depredarlas. 

Antonino, Obispo de Mérida, se apo- 
dera de cierto maniqueo llamado Pas- 
cencio, de la ciudad de Roma, que 
habia huido de Astorga, y habiéndole 
juzgado, hace que se le expulse de la 
provincia Lusitana. 

Censorio es degollado por Aiulfo en 
Sevilla. ('•) 

25 Habiendo tomado Rechiario por es- 449 
posa á una hija del rey Theodores y 
empezado á reinar bajo tan buenos aus- 
picios, depreda en el mes de Febrero 

las Vasconias. 



(*) £q el Gron. peq. falta la palabra getitilis. 
(*') En el Gron. peq. Agiulfo. 



40 MARCELO MACfAS 



Enterado Basilio por uno de los suyas 
elegido al efecto^ de que en la Iglesia 
de Tarazoiía ^^) se hallaban congrega- 
dos los Bacaudas, resuelto á extermi- 
narloSy mata á los alli coligados; y allí, 
en aquel mismo lugar, murió también 
León, Obispo de dicha iglesia, herido 
por los mismos que iban con Basilio. 

Marcha Rechiario en el mes de Julio 
á la corte de su suegro Theodores, y á 
la vuelta, depreda, en unión de Basilio, 
la región Cesaraugustana. Tomada por 
engafio la ciudad de Lérida, son redu- 
" cidos á cautividad muchos de sus habi- 
tantes. <33) 

26 Asturio, varón ilustre, es elevado al 450 
honor del Consulado (449). 

Sebastián, prófugo de nuevo, se re- 
fugia en la corte de Gaiserico con éxito 
' funesto, como luego se vio; pues al poco 
tiempo de estar en ella, fué muerto por 
orden de aquél (449). 

Son enviadas de las Galias á las dis- 
tintas Iglesias las epístolas del Obispo 
Flaviano á León, Obispo, con los escri- 
tos de Cirilo, Obispo Alejandrino, á 
Nestorio, Obispo Constantinopolitano, 
acerca de Eutiques, hereje hebionita, 
y las respuestas á aquél del referido 
León, y además las actas y escritos de 
algunos otros Obispos (449). 

27 Muere el emperador Theodosio en 451 
Constantinopla á los cuarenta y ocho 
años de edad (450). 

Inmediatamente después, Marciano 



CRONICÓN DE IDAÓiO 41 



es aclamado en Constantinopla XLIII 
emperador por los pretorianos y por el 
ejército, contribuyendo á ello con sus 
buenos oficios la reina Pulquería, her- 
mana de Theodosio; y unido con ésta en 
matrimonio, reina en el Oriente (450). 
28 Muere en Roma Placidia, madre del 452 

emperador Valen tiniano (450). 

En Galicia, preséntanse en el cielo 
muchas señales de un próximo terre- 
moto. En efecto, el dia antes de las 
Nonas de Abril, feria tercera (*), luego 
que el sol se pone, toma el cielo por la 
parte del septentrión un color rojizo, 
- como de fuego ó sangre, destacándose 
en medio de la ignea claridad lineas 
más luminosas que figuran á modo de 
lanzas rutilantes. Dura el portento des- 
de la puesta del sol hasta la hora tercia 
de la noche, poco más ó menos ('*), y se 
reproduce después de la manera más 
imponente (450). 

Los Hunos, rota la paz, depredan 
las provincias de las Gallas, destruyen- 
do muchas ciudades; mas, aliados con- 
tra ellos el general Aecio y el rey 
Theodores, acométenles en la llanura 
de los campos Cataláunicos C**), no le- 
jos de la ciudad de Metz, que aquellos 



(*) 4 de Abril, martes. 

(**) Nueve de la noche. Desde luego se ve que el fenómeno 
que describe Idacio, no fué otra cosa que una aurora boreal. 

(*•*) Cerca de Ghalons-sur-Marne. El Cron. peq. dice Cato- 
tonicis en vez de CateUaunicis, 






42 MARCELO MACfAft 



hablan destruido, y con la ayuda de 
Dios, los vencen y destrozan, termi- 
nando la lucha muy entrada ya la no- 
che (*): alli sucumbió el rey Theodores, 
y según se dice, perecieron en la ba- 
talla como unos trescientos mil comba- 
tientes (451). 

Ocurren en este año muchos porten- 
tos. El día quinto antes de las Calendas 
de Octubre C*), eclípsase la luna por 
la parte de Oriente. En los dias de la 
Pascua siguiente viéronse en el cielo, 
en las regiones de las Gallas, ciertas 
señales, que Euf ronio, Obispo de Autún, 
describe claramente en la carta que 
acerca de ellas dirigió al conde Agripi- 
no. El dia catorce antes de las Calen- 
das de Julio (*"), empieza á dejarse ver 
un cometa, que el dia tercero antes de 
dichas Calendase), al amanecer, apa- 
rece en el Oriente, y después del ocaso 
del sol, en el Occidente, y en las Ca- 
lendas de Agosto (*""*), por la parte occi- 
dental (461). 

Muerto Theodores, le sucede en el 
reino su hijo Thorismo ( *) (451). 

Los Hunos, después de la batalla. 



(*) El Gron. peq. pone mox ea tempestate, en lugar de nox 
intempesta; pero indudablemente es yerro de copiantes. 
) 27 de Septiembre. 
') 18 de Junio. 
) 29 de Junio. 
""*•) i.o de Agosto. 

) Turismundo, y asi se le llama en el Gron. peq. 






CRONICÓN DE IDACIO 43 



dejan las Galias y se dirigen á Italia 
con su rey Atila (452). 

29 En el afio segundo del reinado del 453 
príncipe Marciano, los Hunos, que sa- 
queaban la Italia asaltando algunas 
ciudades, vénse afligidos en parte por 

el hambre y en parte por cierta enfer- 
medad, plagas con que el Señor les 
hiere desde el cielo. El general Aecio, 
á quien el principe Marciano había en- 
viado tropas auxiliares, los derrota, y 
acosados después en sus reales por las 
mencionadas plagas y por el ejército 
de Marciano, hacen la paz con los Ro- 
manos, y vuélvense todos nuevamen- 
te á su residencia habitual, donde, á 
poco de haber llegado, muere su rey 
Atila (453). 

Mansueto, conde de las Espaflas, y 
Frontón, conde también, son enviados 
de embajadores á los Suevos para tra- 
tar de la paz, y consiguen pactarla 
con las condiciones que se les habían 
fijado (453). 

Thorismo, rey de los Godos, que no 
respiraba sino crueldad, es degollado 
por sus hermanos Theudorico y Fre- 
derico, sucediéndole aquel en el rei- 
no (•) (453). 

30 Muere la reina Pulquería en el mes 454 
de Julio, afio tercero del reinado del 
príncipe Marciano (454). 



(•) Este Theudorico es nombrado Teodorico II por los que. 
llatnan también Teodorico á Teodoredo su padre. 



44 MAROELO Hacías 



Frederico, hermano del rey Theudo- 
rico, bate á los Bacaudas Tarraconen- 
ses, á solicitud de los Romanos (454). 

Siéntese un terremoto en Galicia, y 
el sol, en el Oriente, presenta ciertas 
sefiales, como si estuviese en lucha con 
. otro (464). 

El emperador Valentiniano llama á 
su palacio, particularmente y con en- 
gaño, al general y patricio Aecio, y allí 
le mata por su misma mano. Introduci- 
dos después, uno á uno, algunos mag- 
nates, son degollados por un espata- 
rio (454). 

Hecho esto, Valentiniano envía lega- 
dos á los Bárbaros, y en tal concepto 
viene Justiniano á los Suevos (454). 
31 En el afio cuarto del reinado del 455 

principe Marciano, hallándose Valenti- 
niano, emperador de Roma, en el cam- 
po, en medio de su ejército, es asesina- 
do por dos bárbaros que hablan estado 
al servicio de Aecio, contando á la 
sazón treinta y seis años de edad y 
treinta y uno de reinado. Inmediata- 
mente después, es proclamado Augusto 
en Roma Máximo, Cónsul XLIII, el 
cual, hecho emperador, toma por espo- 
sa á la viuda de Valentiniano, y con- 
cierta el matrimonio de una hija de 
éste con un hijo suyo, de la primera 
mujer, llamado Paladio, al cual había 
nombrado César. Mas, forzado á cam- 
biar de propósitos ante el temor de 
grandes perturbaciones y tumultos, por 



CRONICÓN DE IDACIO 45 



haberse divulgado por todo el impe- 
rio los criminales designios llevados á 
cabo con los asesinatos realizados por 
Valentiniano y con el de este mismo 
emperador, resuélvese á abandonar el 
poder, cuando apenas habia cumplido 
cuatro meses de reinado, y al huir de 
_Jloma, muere en esta misma ciudad á 
manos de la milicia y el pueblo suble- 
vados (455). 

En el mismo año, el ejército de las 
Galias y los proceres proclaman Augus- 
to, primero en Tolosa y luego en Arles, 
al ciudadano galo Ávito, el cual mar- 
cha á Roma, donde es recibido como 
tal (466>. 

Hasta Valentiniano ejerció el poder 
supremo la familia de Theodosio (455). 

XLIII emperaxlor de los romanos. 456 
Marciano entra á gobernar el imperio, 
cuando se hallaba ya -en el ctiarto año 
dé su reinado (456). ^^^ 

Ávifo, q'ue había sido llamado y re- 
cibido como emperador por los Roma- 
nos, envía legados á Marciano en soli- 
citud de concordia (456). 

Gaiserico, llamado por la viuda de 
Valentiniano, como divulga ¡oh miseria! 
la fama, antes que Ávito fuese procla- 
mado Augusto, entra en Roma, y ha- 
biéndose apoderado de las riquezas de 
los Romanos, vuélvese á Cartago, lle- 
vando consigo á la viuda de Valentinia- 
no, á las dos hijas de ésta y á un hijo de 
Aecio, llamado Gaudencio (456). 



46 IIARCRLO HACÍAS 



Los Suevos depredan las regiones 
Cartaginenses, que hablan devuelto á 
los Romanos (456). 

Marciano y Ávito gobiernan en ar- 
monía el Imperio^ romano (456). (*) 

El Augusto Ávito envía al conde 
Frontón de embajador á los Suevos, y 
Theudorico, rey de los Gk>dos, como 
amigo fiel que era del Imperio romano, 
les envió legados también, para que 
cumpliesen las promesas del pacto ju- 
rado, tanto con él como con los Roma- 
nos, con quienes se hallaba unido en 
alianza de paz; pero los Suevos, despi- 
diendo á los legados del uno y del otro, 
y violando todo principio de derecho, 
invaden la provincia Tarraconense, que 
estaba sometida al Imperio (456). 

Habiendo arribado en siete naves á 
la costa Lucense como unos cuatro- 
cientos hombres de la gente de los 
Érulos, armados á la ligera, reunidos 
en gran número los naturales del pais, 
les salen al encuentro de improviso, y 
ahuyentados de allí, habiendo pereci- 
do dos de ellos solamente, vuélvense á 
su residencia habitual, depredando al 
paso con la mayor ferocidad los luga- 
res costeños de la Cantabria y la Var- 
dulia (456). D 

Los Godos envían por segunda vez 



\ 



(*) En el Gron. peq. se añade: VI anno Marciani. 
(**) Los Várdulos ó Bárdulo» se extendían por casi toda la 
provincia de Guipúzcoa, al Oeste de los Vascones. 



CRONICÓN DE IDACIG 47 



legados á Recbiario, rey de los Suevos, 
el cual, después de la venida de aque- 
llos, invade con gran número de tro- 
pas las regiones de la provincia Tarra- 
conense, depredándolas y llevándose 
á Qalicia considerable número de cau- 
tivos (466). 

Poco después, Theudorico, rey de los 
Godos, con el asentimiento y beneplá- 
cito del emperador Ávito, entra en las 
Espafias con un poderoso ejército. Sale 
á su encuentro Rechiario con gran nú- 
mero de Suevos, y empeñada á poco la 
batalla á las doce millas de la ciudad 
de Astorga, junto al rio Orbigo, el dia 
tercero antes de las Nonas de Octubre, 
feria sexta O, es vencido Rechiario, de 
tal suerte que, destrozadas sus huestes^ 
hechos prisioneros no pocos de los suyos 
y puestos en fuga los demáa, herido y 
fugitivo, logra con gran dificultad re- 
fugiarse en las extremidades de Gali- 
cia (466). 

Theudorico se encamina con su ejér- 
cito á Braga, última ciudad de Galicia, 
y el dia quinto antes de las Calendas 
de Noviembre (**), que era domingo, 
entra en ella y la saquea, de manera 
incruenta, pero bastante triste y lamen- 
table. Apodéranse los Godos de gran 
número de cautivos romanos; destruyen 
las basílicas de los Santos; roban y de- 



(*) 5 de Octubre, viernes. 
(••) 28 de Octubre. 



48 MARCELO MAGÍAS 



rriban loe altares; arrojan de allí á las 
vírgenes del Sefior, pero sin deshonrar- 
las; despojan á los clérigos de sus vesti- 
duras, llegando hasta la desnudez del 
pudor; tienen á hombres, miueres y ni- 
fios confundidos unos con otros; expul- 
san de los lugares santos á todos los que 
en ellos se habían refugiado, y convier- 
ten los templos en horribles establos de 
jumentos, ovejas y camellos; todo lo 
cual trae á la memoria lo escrito acer- 
ca de los castigos con que la ira del 
cielo afligió á Jerusalén (456). 

Rechiario, que se hallaba fugitivo 457 
en un lugar llamado Portucale <^\ es 
hecho prisionero y llevado al rey Theu- 
doríco. Aprisionado Rechiario, entregá- 
ronse á aquel los demás suevos que 
hablan escapado de la anterior bata- 
lla, sin embargo de lo cual, se les qui- 
tó á algunos de ellos la vida. Asi fué 
destruido y acabó el reino de los Sue- 
vos (456). 

Por aquellos mismos días, Ávito 
mandó á decir al rey Theudorico, que 
el conde Rechimer C) había sorprendi- 
do y dado muerte á gran número de 
Wándalos, que en sesenta naves ha- 
bían ido de Cartago á las Gallas y á 
Italia (456). 

El tribuno Hesichio, que había veni- 
do de , legado á Galicia con presentes 



(*) Este Rechiraer ó Ricimer era suevo por parte de su pa- 
dre, y visigodo, nieto de Walia, por su madre. 



CRONICÓN DE IDACIO 49 



magníficos para Theudoríco, anuncia á 
éste lo que ya se ha dicho: en la isla de 
Córcega habían sido muertos multitud 
de Wándalos, y que Ávito había ido de 
Italia á Arles, en lad Galias. Le par- 
ticipa además, que las naves de los 
Orientales que habían venido á Sevi- 
lla, fueron destruidas por el ejército de 
Marciano (456). 

El rey Theudorico quita la vida á 
Rechiario en el mes de Diciembre, y 
marcha de Galicia á la Lusitania (456). 

En parte del convento Bracarense 
cuadrillas de bandidos entréganse al 
pillaje (456). 

Aiulfo deja á los Godos, y fija su re- 
sidencia en Galicia (456). 

Los Suevos que permanecían en la 
parte extrema de Galicia, eligen por 
su rey á un hijo de Masilla, llamado 

Maldras (456V 

Theudorico trata de destruir á Méri- 
da, y le llenan de terror los prodigios 
obrados por la bienaventurada mártir 
Eulalia (456). 
3 En el afio tercero (del imperio de 458 

Marciano) (*) pierde Ávito el trono, al 
séptimo mes de haber sido hecho empe- 
rador por los Galos y los Godos; y falto 
del auxilio que éstos le habían prome- 
tido, pierde además la vida (457). 

Mu^re Marciano en el séptimo año 
de su imperio en Oriente (457). 



(*) A contar desde la muerte de Pulquería. 

4 



ñO MAHCBLO MAGIAS 



XLIV emperador de los Romanos. 
Son proclamados Augustos, Mayoria- 
no en Italia, y León en Constantino- 
pla (457). 

Aterrado Theudorico ante los casti- 459 
gos que le amenazaban, sale de Mérida 
poco después de la Pascua, que fué el 
día quinto antes de las Calendas de 
Abril ^^\ y regresando á las Gallas, 
envía á los campos de Galicia, con 
algunos de sus generales, parte de su 
ejército, compuesto de gentes de varias 
naciones. Hábiles aquellos en el dolo y 
el perjurio, y atentos á lo que se les 
ordenaba, dirígense á Astorga— la cual 
había sido saqueada ya por tropas del 
mismo Theudorico que, so color de cum- 
plir órdenes de los Romanos, habían 
penetrado en ella, —y fingiendo artera- 
mente, con su acostumbrada perfidia, 
que iban en son de paz, y que la expe- 
dición que les estaba confiada, tenía 
por objeto combatir á los suevos que 
habían quedado, entran en la ciudad, 
é inmediatamente pasan á cuchillo á 
gran número de habitantes de todas 
clases y condiciones; destruyen las san- 
tas iglesias; destrozan y derriban los 
altares, apoderándose de todos los orna- 
mentos y objetos sagrados; hacen cauti- 
vos á dos Obispos que allí encontra- 
ron t^'^^ á todo el clero, y lo que.es más 
lamentable aún, á las personas más 
débiles é inofensivas de uno y de otro 
sexo; incendian las desiertas casas que 



CBONICÓN DE IDACIO 51 



aun quedaban en la ciudad, y llevan 
la desolación por los campos. La ciu- 
dad de Falencia perece á manos de los 
Godos de análoga manera que Astorga. 
Únicamente el castillo Coviacense ('), 
distante trece millas de esta última 
ciudad, al cual ponen en aprieto por 
largo tiempo con sus acometidas, resis- 
te y prevalece, con el auxilio de Dios, 
de tal suerte, que muertos muchísimos 
de ellos en la lucha, los demás se vuel- 
ven á las Galias (457). 

Aiulfo, al expirar el reino de los Sue- 
vos, muere en Portucale, en el mes de 
Junio (457). 

Los Suevos, divididos en bandos, y 
reconociendo por rey, unos á Franta- 
nes y otros á Maldras, esfuérzanse por 
restablecer la paz en las Galicias. Par- 
te de ellos, á las órdenes de Maldras, 
depredan con su acostumbrada perfi- 
dia la Lusitania, y so pretexto de paz, 
entran en la ciudad de Lisboa, donde 
llevan á cabo una matanza de Roma- 
nos y reúnen el botín que habían he- 
cho (457). 

Frantanes muere entre la Pascua y 
Pentecostés. Los Suevos, tornando á su 
acostumbrada perfidia, depredan por 
orden de Maldras la región de Galicia 
más próxima al río Duero (458). 

El día quinto antes de los Idus de 
Junio, feria cuarta, desde la hora cuar- 



(*) Coyanza, hoy Valencia de Don Juan, sobre el rio Eiia. 



f 

I 



52 MARCELO MAGIAS 



ta hasta la hora sexta, el sol sufre dimi- 
nución en la luz de su disco, aparecien- 
do como la luna cuando tiene cinco ó 
seis días (^) (458). 

2 El ejército godo, enviado por el rey 460 
Theudorico á las Espafias, al mando de 

su general Cirila, marcha á la Bética 
en el mes de Julio. Legados de los Go- 
dos y de los Wándalos vienen á un 
tiempo á los Suevos y se vuelven (458). 

3 Theudorico envia á la Bética algu- 461 
ñas tropas de su ejército con su gene- 
ral Sunierico ('). Cirila es llamado á 

las Gallas. Los Suevos, sin embargo, 
depredan, unos, con Maldras, las co- 
marcas de la Lusitania, y otros, con 
Remismundo, la Galicia (459). 

Los Érulos que se dirigían á la Béti- 
ca, llevan á cabo ferocísimas incur- 
siones en algunos lugares de la costa 
del convento Lucense (459). 

Maldras mata á su hermano car- 
nal, y se apodera del castro de Portu- 
cale (*•) (459). 

Exacérbase el espíritu de hostilidad 
entre los Suevos y los Gallegos, á con- 
secuencia de haber sido muertos algu- 
nos (de estos) de origen ilustre (45í)j. 

Preséntanse á los Gallegos los le- 
gados que el general Nepociano y el 
conde Sunierico les envían, para auun- 






[') En el Gron. peq. Hunevíco, 

(") Sin duda el Castrum Novum fundado allí durante la do- 
minación de los Alanos. 



i 



CRONICÓN DE IDACIO 53 



ciarles que, vencidos en uq combate 
los Godos, el Augusto Mayoriano y el 
rey Theudorico hablan estipulado entre 
si bases firmísimas de paz (459). 

Maldras perece degollado á fines 462 
del mes de Febrero, muerte que tenia 
merecida (460). 

Los Suevos que habitaban en Lugo, 
acometen de pronto, en los días de la 
Pascua, á los Romanos, cuando estos 
estaban más confiados por el respeto 
que tales días inspiran, dando muerte 
á algunos de ellos y al noble magistra- 
do que los gobernaba (460). 

El emperador Mayoriano entra en 
las Españás en el mes de Mayo, y cuan- 
do se dirigía á la provincia Cartaginen- 
se, los Wándalos, avisados de que tenía 
preparadas en el puerto de Cartagena 
algunas naves para pasar á combatir- 
los, arrebátanselas en connivencia con 
traidores que se les entregan. Mayoria- 
no, burlado así en su propósito, vuél- 
vese á Italia (460). 

Los condes Sunierico y Nepociano, 
que al frente de parte del ejército godo 
se habían dirigido á Galicia, saquean á 
Lugo, que se hallaba en poder de los 
Suevos; y advertidos por las delaciones 
de Dictino, Spinión y Ascanio, que es- 
parcían el veneno de su propia perfidia 
para infundir terror, vuélvense á los 
suyos. Poco después, instigado por los 
susodichos delatores, Frumario, al fren- 
te de buen número de Suevos, hace pri- 



54 MARCELO HACÍAS 



sionero al Obispo Idacio en la Iglesia 
Aquiflaviense O, el dia séptimo antes 
de las Calendas de Agosto ('*), y re- 
corre el mismo Convento ^^^ haciendo 
horribles estragos. 

Remismundo devasta por igual ios 
lugares cercanos de los Auregenses í*^^ y 
los marítimos del convento Lucense (460). 

Entre Frumario y Remismundo sur- 
gen disensiones sobre el dominio en el 
reino (460). 

Restablécese aparentemente la paz 
entre los Gallegos y los Suevos í*^> (460). 

Llegan los legados que Theudorico 
envía á los Suevos y se vuelven (460). 

Sunierico acomete á la ciudad de 
Scalabis (**'), y se apodera de ella (460). 

Después de tres meses de cuauti- 
verio, vuelve el supradicho Idacio á 
Aquasflavias, en el mes de Noviembre, 
por la gracia de Dios misericordioso y 
contra los deseos y pretensiones de los 
delatores antes mencionados í**^) (460). 

Vuelven los legados de la pérfida 
gente goda, enviados por el rey Theu- 
dorico (460). 

El rey Gaiserico pide la paz al em- 
perador Mayoriano por medio de lega- 
dos (460). 

1. ^^^ Rechimer, movido del odio y 463 
alentado por los consejos de los envi- 



(*) De Aquasflavias, hoy Chaves, en Portugal. 

(••) 26 de Julio. 

(***) Scalihis Julium, Santarén. 



CRONICÓN DE IDAGIO 55 



diosos, mata por sorpresa y con engafio 
á Mayoriano, que regresaba de las Ga- 
llas á Roma, y atendía con sus disposi- 
ciones á las necesidades del imperio y 
del pueblo romano (461J. 

XLV emperador de los romanos. 
Severo es proclamado Augusto por el 
Senado romano en el quinto año del 
imperio de León (461). 

2. Sunierico regresa á las Gallas, y 464 
Arborio sucede á Nepociano por orden 
de Theudorico (462). 

En la provincia de Galicia ven- 
se varias señales portentosas. En la 
era D, el dia sexto antes de las Nonas 
de Marzo (') desde la puesta del sol 
hasta el canto de los gallos ^^\ la luna 
llena aparece como convertida en san- 
gre. Dicho día fué feria sexta í^) (462). 

Por desoír avisos saludables, ábre- 
se la tierra y húndese en el abismo 
Antioquía la mayor (ciudad) de la Isau- 
ria ^^\ librándose de la muerte algunos 
tan sólo de sus habitantes, que temero- 
sos de Dios le obedecían, y no quedan- 
do de ella s^bi^e la tierra más que los 
pináculos de las torres (462). 

Gaiserico envía á Constan tinopla á 
la viuda de Valentiniano. Las hijas de 
ésta se unen en matrimonio, la una 
con Gentón, hijo de Gaiserico, y la otra 
con Olibrio, senador de la ciudad de 
Roma (462). 



\ 



(•) 2 de Marzo, viernes. 



oG MARCELO MACÍAS 



Agrípino, conde y ciudadano galo, 
enemigo del conde Elidió, varón escla- 
recido, entrega á Theudorico la ciudad 
de Narbona, para hacerse acreedor al 
auxilio de los Godos (462). 

Fretirico, hermano del rey Theudo- 
rico, levántase en la provincia Armori- 
cana (*) contra el conde Egidio, general 
de una y otra milicia y varón agrada- 
ble á Dios por sus buenas obras, como 
pregona la fama, y es vencido y muer- 
to por éste con los que le acompaña- 
ban (463) (4^). 

Cirila, que venia de legado á Gali- 
cia con Pelagorio, noble varón gallego 
que habia ido á la corte de Theudorico, 
marcha al encuentro de los legados 
que Remismundo enviaba á dicho rey, 
los cuales, regresando apresuradamen- 
te, le reciben en la ciudad de Lugo, 
cuando se volvia. A poco de haber sali- 
do Cirila de Galicia, los Suevos, fala- 
ces y pérfidos, como siempre, en sus 
promesas, depredan, según su costum- 
bre, diversos lugares de la infeliz Gali- 
cia (463). 

Remismundo y Cirila son enviados 
por Theodorico á los Suevos, con algu- 
nos godos que habian venido anterior- 
mente. Quédase Cirila en Galicia; Re- 
mismundo regresa poco después á la 
corte de Theudorico, y entre los Galle- 



(*) La Armónica, ó país de los bretones, comprendía la región 
que hoy ocupan la lírctaña baja, la Normatidia baja y la Turena. 



CRONICÓN DE IDACIO 57 



gos y los Suevos reina la perturbación 
que se origina de la indisciplina (463). 

Hilario, Obispo XLIV, gobierno la 
Iglesia Romana (463). 

Muere Nepocíano (464). 466 

Muerto Frumario, Reraismundo re- 
une bajo su soberana autoridad á todos 
los Suevos, y restablece la paz pertur- 
bada (464). <^) 

En el mes de Mayo, pasan por el 
Océano al país de los Wándalos los 
legados que el supradicho varón Egidio 
les envía, y en el mes de Septiembre 
vuélvense á los suyos por el mismo 
camino (464). 

En el día trece antes de las Calen- 
das de Agosto, feria segunda, el sol 
sufre diminución de su luz desde la hora 
tercia hasta la hora sexta, aparecien- 
do como la luna cuando- está en el día 
quinto (464). (*»> 

Remisttiundo envía legados á Theu- 
dorico, el cual manda á su vez los 
suyos^ á aquel con armas y regdlos, 
enviándole además á la que había de 
ser su esposa (464). 

Marcelino derrota y ahuyenta de Si- 
cilia á los Wándalos (464). 

Muere Egidio, á traición, según unos, 
y envenenado, según otros, y no bien 
desaparece, los Godos invaden las re- 
giones que mantenía bajo el poder de 
los Romanos (464). 

Los Suevos entran por engaño en 
Coimbra, y despojan á la noble familia 



5S MARCELO MACUS 



de Cántabro, llevándose cautiva á la 
madre y á los hijos (464). 

£1 rey de los Suevos envía legados 
por dos veces, en el mismo año, al rey 
Theudorico, á cuya corte es llamado y 
marcha también Arborio (464). 

4. Los legados de los Suevos particí- 466 
pan á su regreso que habia muerto Se- 
vero en el cuarto año de su imperio; 
y más adelante son enviados á Coim- 
bra (465). 

Ayax, gálata de nación, apóstata y 
antiguo arriano, álzase entre los Sue- 
vos á combatir, con el auxilio del rey, 
la fe católica y la Divina Trinidad. 
Este virus pestífero del hombre enemi- 
go procedía de la región de. las Gallas 
ocupada por los Godos (465). 

Encruelécense los Suevos contra la 
plebe Aunonense (^), siendo esta la cau- 
sa de que Theudorico enviase legados 
á Remismundo, aunque en vano; pues, 
menospreciados por éste, vuélvense al 
instante (466). 

Anthemío, hermano de Procopio, en 
viado por León Augusto, encamínase 
de Constantinopla á Italia con Marceli- 
no y otros condes é ilustres varones y 
un ejército numerosísimo, realizando 
así los designios de Dios (466). 

XLVI emperador de los Romanos. 
Anthemio es proclamado Augusto á 
las ocho millas de Roma, en el mes 
de Agosto, año octavo del imperio de 
León (466). f5i> 



CRONIGÓiN DE lOACIO 59 



1. La expedición que se dirigía al 467 
África contra los Wándalos, tiene que 
volverse á causa de la alteración de 
los mares t^^) y de la inoportunidad de 
la navegación (Año del margen), 

Theudorico envía á Remismundo, 
rey de los Suevos, al legado Sala, el 
cual, de vuelta de las Galias, se en- 
cuentra con que aquel había sido asesi- 
nado por su hermano Eurico. 

Eurico sucede á su hermano en el 
reino, gracias á un crimen igual al que 
aquel había cometido. Elevado de esta 
manera al trono, envía legados á Re- 
mismundo, rey de los Suevos, el cual, 
habiéndolos despedido inmediatamente, 
despacha varios embajadores, que se 
dirigen, unos al Emperador, otro& A los 
Wándalos y otros á los Godos. 

Opilio, con los personajes que le 
acompañaban de orden del Rey, y con 
algunos otros que habían sido enviados 
con él en calidad de legados, regresa 
del país de la plebe Ausonense, á la 
cual hacían cruda guerra los Suevos. 

Los Godos que habían sido enviados 
á los Wándalos, aterrorizados con las 
voces que corrían acerca de la susodi- 
cha expedición, vuélvense apresurada- 
mente: retíranse igualmente los Suevos 
que, después de haberse ido los legados, 
se desparramaron, según su costumbre, 
por diversos lugares para saquearlos; 
y á los pocos meses, su mismo Rey pasa 
á la Lusitania. 



60 MARCELO MAGÍAS 



2. Sorprendida Ooimbra por engaño 468 
cuando disfrutaba de paz, es entregada 

al saqueo: destruidas sus casas y parte 
de sus muros, y cautivos ó dispersos sus 
habitantes, á la ruina de la ciudad 
sigue la devastación de la comarca. 

Los legados que hablan regresado 
de la corte de los Grodos, refieren algu- 
nos portentos observados en las Gallas: 
que á la puesta del sol se habla visto 
aparecer al punto otro sol, que era 
como la imagen del primero (*); que 
cierto dia en que los Godos se hallaban 
congregados en una de sus asambleas, 
los hierros ó puntas dé los dardos que 
tenían en las manos, perdieron por 
algún tiempo su brillo natural, volvién- 
dose unos de color verde, otros rosáceo, 
otros negro, y otros dorado, y que por 
aquellos mismos días, en medio de la 
ciudad de Tolosa brotó sangre de la tie- 
rra, y estuvo fluyendo por espacio de 
un día entero. 

3. Algunas tropas godas que habían 469 
venido inmediatamente después de los 
legados de los Suevos, dirígense á He- 
rida. 

Los Suevos ocupan á Lisboa, la cual 
les fué entregada por el ciudadano Lu- 
sidio que la gobernaba. Sabido esto por 
los Godos que habían venido, dirígense 
allá, y saquean á los Suevos y á la vez 



(*) En esta última oración hay por dos veces puntos suspen- 
sivos, indicando que en el MS. faltan algfunas palabras. 



CRONICÓN DE IDACIO 6i 



á los romanos que estaban sometidos á 
éstos en las regiones de la Lusitania. 

Los embajadores que habían sido 
enviados al Emperador, refieren á su 
regreso, que mientras estuvieron allá, 
el emperador León había mandado con- 
tra los Wándalos un numerosísimo ejér- 
cito á las órdenes de tres distinguidos 
generales, y que al mismo tiempo se 
había dirigido contra aquellos Marce- 
lino, al cual se había unido otro gran 
ejército enviado por el emperador An- 
themio; que Rechimer, yerno de éste, 
había sido nombrado Patricio, y que 
Aspares y su hijo habían sido, aquel 
exonerado, y éste muerto, por haberse 
sabido que favorecían á los Wándalos 
contra el Imperio romano. 

Muerto Hilario después de seis afios 
de Pontificado, es elegido Simplicio 
Obispo XLV de la Iglesia Romana. 

Los Aunonenses hacen la paz con 
el rey de los Suevos, y éstos invaden 
ciertos lugares de la Lusitania y del 
convento Asturicense, entregándose al 
pillaje. 

Los Godos hostilizan con igual cruel- 
dad las inmediaciones de dicho Con- 
vento, y depredan también las regio- 
nes de la Lusitania. 

Lusidio es enviado por Remismundo 
en una embajada al Emperador con los 
suevos que la componían. 

En este mismo afio, el invierno, la 
primavera, el estío y el otoño fueron 



ñ^ MARCBLQ MACiAf^ 



extraordinariamente calamitosos, efec- 
to del cambio verificado en el aire y en 
los frutos propios de cada una de las 
estaciones. 

En las regiones de Galicia vense dis- 
tintamente algunos prodigios y señales 
misteriosas. En el rio Mifio, como á unas 
cinco millas del municipio de Laís ^^\ 
cogiéronse cuatro peces, de aspecto y 
figura nunca vistos, los cuales, como 
refirieron los mismos que los hablan 
cogido, hombres cristianos y piadosos, 
presentaban varios signos, consistentes 
en letras hebraicas y griegas,, núme- 
ros latinos de eras, en esta forma, 
CCCLXV, y un círculo con los meses 
del año, á igual distancia unos de otros. 
No lejos de dicho municipio, cayeron 
del cielo cierta especie de granos, á 
manera de lentejas, muy verdes, como 
la yerba, y sumamente amargos; y ob- 
serváronse además muchos otros presa- 
gios portentosos, que sería prolijo men- 
cionar. 



Fin del Cronicón 



NOTAS 



(*) Pascfual Quesnel, en sus notas á la Epístola 93 de San 
León, supone que Idacio y Geponio eran Metropolitanos de Lugfo 
y Braga, respectivamente. De la sede de Idacio trataremos más 
adelante. Por lo que hace á Geponio, bastará decir que Nicolás 
Antonio y otros escritores le tienen por Obispo de Tuy. Atribu- 
yesele á Geponio una traducción del Génesis en versos exáme- 
tros, y un poema intitulado Phaetonte, en el cual, bsgo el velo de 
esta alegoría, pinta la caída de Luzbel. (Nicolás Antonio, Biblot. 
vet., 1. 3, cap. 4, n. 112.) 

(*) Si aulem aliquid, quod absit, obstiterit, quominus possit 
celebrari genérale Co-ncilium, Gallaeciae saltem in unum cpn- 
veniant Sacerdotes; quibus congregatis fratres nostri Idatius. el 
Ceponius imminébunty conjuhcta cum eis instantia tua, quo 
citius vel Provinciali conventu remedium tantis viilneribus 
afferatur. (S. Leo, Epist. ad Turib., 93 al 15. ) 

(') En el Cronicón atribuido á San Próspero de Aquitania, y 
en la traducción latina del libro de San Jerónimo De viins illus- 
tribus, se le llama Ursacio; pero en el texto griego de este mis- 
mo libro, en Sulpicio Severo y en las actas del primer Goncilio 
de Zaragoza, se lee Idacio. La discrepancia de opiniones respec- 
to á la sede que ocupaba, nace de la diversa inteligencia del 
texto de Sulpicio; pues, mientras unos leen emeritae aetatis Sa- 
cerdotem, ó sacerdote anciano, á lo cual se inclina Menéndez y 
Pelayo, otros, como el P. Flórez, entienden que, en vez de emé- 
ritas aetatis, debe leerse Emeritae civitatis, 

V) La decapitación de Prisciliano y sus cómplices ocurrió, 
según' el Cronicón de Idacio, el año 387, y según el atribuido á 



64 MAHCBLO MACÍAS 



San Próspero de Aquitania, el 885^ siendo cónsules Arcadio y 
bautón. 

(") El primero en el proemio de los Fastos Idacianos, el se- 
gundo en la nota 7.* sobre San León, t. XV, y el tercero en su 
España Sagrada, i. IV, pájr. 302. 

('^) Que Aquasflavias pertenecia al convento Bracarense, y 
no al Lucense, como supone Quesnel, pruébalo la inscripción de 
Tarragona, dedicada á Gayo Gerecio Fusco, de la tribu Quirina, 
del cual se dice que era natural de Aquasflavias, ex canvent, 
Bracav. Aug, (Hübner, n. 4204). Del mismo G. Gerecio Fusco 
es el ex voto que apareció á una legua de distancia al Norte de 
Gliaves, y que íigura en el citado Hübner con el n. 2473. 

(') La inscripción conmemorativa de la construcción del 
puente por los xVquiflavienses, dice así: 

(Hübner, n. 9478) 

IMP • CAES • NERVA 
TRAIANO • AVG GER 

OACICO . PONT . MAX 
TRIB . POT . C08 . V . P . P 

5 AQVIFLAVIENSES 

PONTBM . LAPIDKVM 
DB . SVO . F . C 

(^) Este Cronicón permaneció inédito hasta que el P. Flores 
lo publicó en el tomo IV de su España Sagrada, anotando al 
pie de la edición las lecciones variantes de las tres copias que 
tuvo á la vista: la que poseyó el P. Mariana, la que se hallaba en 
la Golección del Iltmo. Pérez, que tenia la Iglesia de Toledo, y 
la que se conservaba en la Biblioteca del Golegio Mayor de San 
Ildefonso de Alcalá, en un códice con otros manuscritos. 

(^) Sirmondo dio á la estampa en París buena parte de 
los Fastos que apellidó IdacianoSy y otro jesuíta, el P. Felipe 
Labbe, los publicó íntegros en la misma ciudad el año 1659, en 
el tomo I de la Nueva Biblioteca de Manuscritos, corrigiendo al- 
gunos nombres, suprimiendo otros y supliendo los cónsules que 



CRONICÓN DE IDAGIO 65 



faltaban. A esta edición ¿gustó la suya Flórez, en el tomo IV de 
su E$paña Sagrada; pero el Cardenal de Aguirre, en su Col- 
lect. Max. ConcÜior. Hispania£, y £scaligero, en su Thesau- 
rus temporum, reprodujeron la de Sirmondo, sin duda por no 
haber llegado á sus manos la de Labbe. 

(*^) En el Ida^io ilustrado del P. ¥i6rez—E spaña Sagrada, 
t. IV, pág. 287 y sigs. — pueden verse más pormenores acerca de 
alguno de los puntos tocados en este estudio. 

(II) El Forum Limicorum, mencionado por Ptolomeo, estu- 
vo situado en la planicie del monte do Viso, llamada por los 
naturales del país a Cibdá, junto á los pueblos de Lodoselo y 
Nocelo da Pena, dos leguas al Sureste de la villa de Ginzo de 
Limia, en la provincia y diócesis de Orense, como lo han venido 
á probar dos lápidas romanas descubiertas en dicha planicie á 
mediados del siglo XVIII, dedicadas, la una al emperador Ha. 
driano, y la otra á Antonino Pío, por la Ciudad de los Limicos 
(Civitas Limicorum). Antes de tan feliz descubrimiento, la ma- 
yor parte de los escritores, confundiendo el Forum Limicoímm 
de Ptolomeo con el Limia del Itinerario, sostenían erróneamente 
que aquel debía reducirse á Ponte de Lima, en el vecino reino 
de Portugal. Tan interesantes inscripciones honoríficas, dadas 
á conocer por el P. Flórez en su España Sagrada (tom. XII 
y XVII), y señaladas con los núm. 2516 y 2517 en el volumen 11 
del Corpus inscríptionum, de Hübner, figuran hoy en el Museo 
arqueológico provincial de Orense, al cual fueron trasladadas 
en 1897 del atrio de la iglesia parroquial de Nocelo da Pena, 
donde antes se encontraban. 

(•*) Pudiera creerse que Idacio, á quien las matanzas y de- 
vastaciones de los bárbaros traerían á la memoria las plagas de 
Egipto, tomó aquí la palabra plaga en el sentido que tiene en 
el Éxodo, tanto más, cuanto que, á reglón seguido, habla de sus 
conocimientos «en el libro saludable de la lectura santa)v, pero 
con el extremus plagae alude, sin duda, á la región galaica, su 
patria, á la cual llama poco después extrema universi orbis 
Gallaecia. De análoga manera la designa Valerio, monje de la 



66 MARC&LO MACÍAS 



segunda mitad del siglo VII, en la £pistola que dirigió á sus 
hermanos los solitarios del Blerzo, en alabakiza de la virgen 
Etheria, donde á\6e: huius occiduae plague,., extremitas, y en 
otra de sus obras, hoy perdida, en uno de cuyos pasajes, dtado 
por Saint Benoit d'Aniane, se lee: Cum in ista ultimae extremi- 
tatis occiduae partís confinia, etc. (Flórez, España Sagrada, 
t. XVI, p. 388). 

(^') Lo mismo afirma Zósimo, historiador griego de principios 
del siglo V. En cambio, el conde Marcelino empieza su Cronicón 
diciendo: Theodosiiis HispanuSf Italicae divi Trajani Cimla- 
tis, etc., y por esto, sin duda, el autor de la oda Á las tainas de 
Itálica, exclama: 

Aquí de Elio Adriano, 

De Teodosio divino. 

De Silio peregrino, 

Rodaron de marfil y oro las cuna?. 

Mas, si se considera con el P. Flórez, que el conde Marcelino 
floreció ciento treinta y tantos años después de Tbeodosio, y 
muy lejos de Elspaña, allá en la Uiria, de donde era natural, 
como dice Gasiodoro (Inst. div., cap. 'I?), á cualquiera se le 
alcanza que no debe anteponerse su testimonio al de aquellos 
otros escritores, contemporáneos de dicho emperador, y sobre 
todo, al del Obispo Idacio, testigo de mayor excepción, por ser 
gallego y escribir en la misma Galicia. 

Respecto á la situación de Cauca nada puede afirmarse con 
certeza, por no haber hecho mención de ella los antiguos geó- 
grafos. Gándarji y Vivar, guiados por la semejanza de nombres, 
la colocan entre Braga y el Miño, mientras que Golmenarea y 
otros la reducen á Coca, en tierra de Segovia, sin advertir que 
nunca se extendió hasta alli la provincia de Galicia. 

('*) Según el Cronicón atribuido á San Próspero de Aquitania, 
la decapitación de Prisciliano y sus cómplices ocurrió dos años 
antes. Dice así: En el año del Señor 385, siendo cónsules Arca- 
dio y Bautón fué degollado en Tréveris Prisciliano, junta- 
mente con Eucrocia, mujer del poeta Del/idio, con Latroniano 
y otros cómplices de su herejia. 



CRONICÓN DE IDACÍO 67 



(^^) Para comprender esta advertencia de Idacio, téngase en 
cuenta que Tbeodosio murió por Enero del año 395, en que babia 
de cumplir los 17 de su reinado, y que dicho año fué, por con- 
siguiente, el primero para sus sucesores. 

^16^ 11 de Noviembre, martes. Este eclipse es el mismo que 
se menciona en el Cronicón imperial y en los Feutos Idacianoi 
como ocurrido en el consulado V de Arcadio y Honorio, que 
desempeñaron el año 40i de la Era vulgar, octavo de su reinado. 

{") En el Cronicón pequeño se agrega cognomento os au- 
reum, lo cual, en sentir de Flórez, parece añadido después del 
tiempo de Idacio. 

(»8) El 28 de Septiembre, ó el 13 de Octubre, martes. El ori- 
gen de creerse aciago el martes, lo cual suele expresarse dicien- 
do: En martes no te^ cases ni te embarques, dícese que fué e) 
haber sido martes el dia en que el rey D. Alfonso el Batallador, 
1.0 de Aragón, fué vencido y muerto por los moros en la batalla 
d^ Fraga, el año de 113^, pero si esta batalla se dio, coiAo cree 
Zurita, el 7 de Septiembre, no debe darse crédito á dicha creen- 
cia, por haber sido este dia viernes. Más probable es que seme- 
jante tradición reconozca por causa la irrupción de los bárbaros, 
acontecimiento mucho más aciago, de mayor trascendencia, y 
de impresión más honda y recuerdo más duradero. 

. (") El Cronicón pequeño consigna en este año de 416, el 
hecho de la conversión de Idacio al Señor, en esta forma: Idatii 
ad Dominum conversio peccatoris, lo cual no quiere decir que 
de gentil se hiciese cristiano, como supone el escritor lusitano 
Gardoso, sino que de la vida profana y seglar pasó á la ecle- 
siástica ó religiosa, como añrma el P. Flórez, y ya hemos 
advertido. 

(^^) 19 de Julio, viernes. Filostorgio, escritor arriano de aquel 
tiempo, el Cronicón alejandrino y Contracto, que escribió en el 
siglo XI, siguiendo, según dice, el Cronicón de Próspero, eon- 
vienen con Idacio en el dia y aiño del eclipse, y Peta vio, Pagi, 



tl8 MARCELO hacías 



Noris y otros comprueban la misma fecha con sos cálculos. 
Debe, por tanto, corregirse ia edición de Sirmondo, según la 
cual el 19 de Julio fué jueves, y la de Sandoval, que muda el día 
14 cal. en el 15. Filostorgio añade que el eclipse ocurrió cerca 
de la hora octava del día, y que la obscuridad fué tal, que sé 
vieron las estrellas, y según Noris, el sol se hallaba á la sazón en 
Cáncer, en el grado 27,55. 

('*) Alude Idacio, sin duda, á la carta que en dicho año de 
419, dirigió el Obispo Juan á todas las iglesias del orbe, dándo- 
les noticia de signia terroribusque divinitus perpetratis, como 
se lee en los Fastos que Sirmondo apellidó Idacianos, y que 
el P. Flórez supone escritos por algún español del siglo VI. 

C) Refiérese Idacio á los montes del territorio que ocupaban 
los Narbasos en la parte más oriental de la Gallaecia bracarense. 
Cortés, fundándose en las indicaciones de Ptolomeo, y en que 
Narba ó Nerba equivale en hebreo y lemosin á Brigante, redu- 
ce el Forum Narbasoí^m que menciona aquel geógrafo, á la 
ciudad de Braganza. 

(*') En el Cronicón pequeño, sin duda por yerro de copistas, 
en vez de et mérito se lee et marito^ y en vez de Therasia, 
Tharasia. Therasia era española, y en España la tomó Paulino 
por esposa. De las obras de este insigne Obispo, impresas en 
París, en 1685, y en Verona, en 1736, citaremos aquí las Epís- 
tolas, en número de 50, y el poema titulado De domesticis meis 
calamitatibus, en el cual, como en otros que compuso, se 
revela el antiguo y aprovechadísimo discípulo de Ausonio. 

{^*) Los luthungos ó luthurgos, y los Noros ó Nóricos, eran 
pueblos germanos. El nombre de Nóricos les vino, sin duda, de 
Noreia, principal ciudad de la Nórica. 

(^^) «Los Bacaudas ó Bagaudas no eran nombres de pue- 
blos determinados, sino una voz general á todos los acaudillados 
contra los imperiales. El origen fué la carga que impusieron los 
romanos á los pueblos con motivo de ocurrir á los muchos ene- 



CRONICÓN DE IDACIO 69 



migos que en poco tiempo dieron sobre el Imperio; y no pudien- 
do sufrir tanta exacción, empezaron á rebelarse algunos en las 
Galias, comandados de un jefe llamado Tibatón, Hln España y 
otras partes ejecutaron lo mismo; y como el titulo era de liber- 
tad entre bandidos, creció tanto el partido, que necesitaron 
venir algunos generales con ejército para reprimirlos, como 
refiere Idacio.» (Nota del P. Flórez.) 

(^^) Este pasaje es uno de los más interesantes del Cronicón, 
puesto que, hasta principios de este siglo, sólo por él fué cono- 
cido el personaje á que se refiere. En Mayo de 1813 se descubrió 
en Roma una de las estatuas de Merobaudes á que alude Idacio. 
Dicha estatua le había sido eregida en el Forum Ulpiannm el 
dia tercero antes de las Calendas de Agosto (30 de Julio) del 
año 435, esto es, ocho años antes de la campaña mencionada por 
Idacio contra los Bacaudas Aracelitanos, y en su base se le 
dedicaba una inscripción sumamente encomiástica. Merobaudes 
era español y cristiano. Niebuhr le supone autor de las compo- 
siciones tituladas De Chrislo, De miraculis Christíy y Carmen 
Paschale, y fué el primero que publicó los fragmentos de las 
obras que se le atribuyen (Bonn., 1823, en 8.o), los cuales fue- 
ron reimpresos al año siguiente, é incluidos después por Bekker 
en el Corpus scriptorum historiae bizantinae. 

(") Aslurica Augusta, Convento jurídico do la Asturia, que 
con el de Bracara y Luctis Augusti formó la provincia de 
Gallaecia. El Toribio que aquí se menciona es el Santo Toribio 
de Liébana, Patrono de Astorga, cuya festividad celebra la Igle- 
sia el día 16 de Abril. Llamósele indebidamente de Liébana, por 
creer unos que, muerto en Astorga, su cuerpo fué trasladado á 
la iglesia del monasterio de San Martin de Liébana, que él había 
edificado, como se lee en el Breviario romano, y suponer otros 
que, retirado á dicho monasterio, allí murió y fué sepultado, 
como se dice en el antiguo Breviario de la diócesis de Astorga, 
impreso en 1561. Pero, como observa el doctísimo P. Flórez, 
«en esto equivocó el formador de las lecciones á nuestro Santo 
con el monje Toribio de Liébana, que fué el fundador de aque- 
lla Iglesia». En cambio, el Martirologio romano dice que su 



70 MARC£LO nacías 



muerte ocurrió en Paleneia, confundiéodole con otro Toríbio, 
monje palentino, posterior en más de setenta años al de Astorga. 
£1 Sr. Gutiérrez Vigil, que gobernó la diócesis asturícense de^ 
1790 á 1805, fué á Liébana, movido del piadoso deseo de trasla- 
dar á Astorga el venerando cuerpo del santo Patrono, y á pesar 
de haberlo buscado con el mayor empeño y diligencia, no logró 
dar con tan precioso tesoro. 

(28) £1 Tiironio que menciona idacio es, sin duda, el Turo- 
qtia del Itinerario de Antonino, cuarta mansión de la via de 
Braga á Astorga por Tuy, entre Burbida y Aquis Celenis. Redú- 
cesele comunmente á unas ruinas que hay junto á Tourón, cerca 
de Puente Galdelas, y se le halla escrito de estas otras maneras: 
Turoquia, Turoca y Turroque. Véanse á continuación las inte- 
resantes noticias que acerca de este punto me ha facilitado mi 
ducto amigo D. Gasto Sampedro, meritísimo presidente de la 
Sociedad Arqueológica de Pontevedra. 

«El Toronio— dice— que menciona Idacio, es sin duda algu- 
na el Turonio, Turoneo, Toronio, Toroho que se registra en 
muchos documentos públicos del Monasterio de Oya, en esta 
jiróvíncia. En los documentos no especiales del monasterio, 
generalmente se le llama Turonio, y en los de la Gasa, Toronio, 
dándosele en algunos el nombre de Gastillo ó Fortaleza de Santa 
Elena de Toronio. Según Flórez, estuvo situado en un lugar 
llamado aún hoy Torroña, á una legua del monasterio y tres de 
Tuy, parroquia de San Pedro de Burgueira, cerca de los montes 
de la Grova. La autoridad que residía en el castillo y gobernaba 
la tierra firme figura en los documentos desde principios del 
siglo XII (1116) hasta fines del XV, con los nombres de Tenens, 
PHnceps, Presidens, Sobrecurado, Gobernador y Merinus, y 
ejercía funciones políticas, administrativas y judiciales, estas 
últimas en casos de apelación y queja. La tierra á que se exten- 
día su jurisdicción, era bastante más amplia de lo que indica el 
P. Flórez. De los documentos antes mencionados resulta que 
alcanzaba todo lo comprendido desde Salvatierra á Vigo, siguien- 
do por el mar hasta la Guardia, y volviendo por la orilla derecha 
del Miño; y acaso antes comprendería también la izquierda con 
otra faja, mayor ó menor, de territorio.» 



CRONICÓN DE IDACIO 71 



(•>») Ki p. F]6rez observa que el mencionar aquí Idacio á 
San León, no fué para expresar su época, ó sea, el año de su 
elección, sino para manifestar que por entonces presidia en la 
Iglesia^ y en otro lugar advierte que el orden ó número de su- 
cesión de los Papas en el Cronicón es muy diminuto, nacido de 
defecto de copiantes, ó de que los antiguos contaron de diverso^ 
modo que nosotros, como se inflere de que hoy, dice, damos á 
San León I el número cuarenta y siete en el orden pontificio; 
Idacio le da aquí el cuarenta y tres, y según el Concilio prime- 
ro de Braga, fué casi el cuarenta: Quadragesimus fére extitit 
Petri successor. En fuerza de esto, concluye el sabio Agusti- 
no, no me quiero mezclar en corregir la serié ni los años de los 
Papas. 

(^) La epístola de San León á Santo Toribio, en contestación 
á la que éste le había dirigido remitiéndole por conducto del 
diácono Pervinco el Commtmitorium y el Lxbellus, hoy perdi- 
dos, lleva la fecha de 21 de Julio deíaño que marca Idacio, 447, 
consulado de Alipio y Ardaburo. 

('*) 23 de Diciembre, martes. Calvisio, en su obra cronológi- 
ca, citada por Pagi, dice que este eclipse fué visible en Salaman- 
ca en dicho día, que, en el año 417, fué, en efecto, martes y 
novilunio. 

(^*) Tyriasone llama Idacio á la antigua Turiaso, y el Croni- 
cón anónimo de Rávena, Turiasón. De esta manera fué transfor. 
mandóse el nombre romano de dicha ciudad en el moderno de 
Tarazona. León es el primer Obispo Turiasonense de que hay 
noticia cierta, gracias á este pasaje de Idacro. 

(88) El p i4'i5rez prueba con gran copia de erudición, que de 
aquí adelante los años imperiales no guardan la debida concor- 
dancia con la fecha de los acontecimientos que se refieren; pero, 
en vez de corregir las ediciones anteriores, alterando en este 
punto el orden del manuscrito, prefirió (como nosotros haremos) 
poner al fin de cada párrafo, entre paréntesis, el año que debe 
atribuirse á los sucesos. . 



72 MARCELO MACfAS 



(^*) Quiere decir que el príncipe Marciano, como le viene 
llamando, muerta su mijyer Pulqueria, quedó solo al frente del 
Imperio romano de Oriente. 

(^) Porto ú Oporto, llamado primitivamente Portus CaUíu, 
Puerto de Cale, por estar fundado frente de Cale^ hoy Villanova 
de Gaia, situada en la margen izquierda del Duero. Por exten- 
sión, se designó después con el nombre de Poriucale o Portu- 
calia el territorio que comprenden las actuales provincias del 
Miño y Tras-os Montes, y según algunos, de Portucale se derivó 
Portugal, nombre que más adelente vino á sustituir al de Lusi- 
tania. Otros, en cambio, creen que Portugal viene de Portus 
Gallensis ó Gallorum, como se llamó sin duda en el siglq XI la 
ciudad de Oporto, por haber sido restaurada por inmigrantes 
francos y gascones. Lo cierto es que por aquella época, es 
decir, en tiempo del rey de Galicia Don García, tercer hija 
de Fernando I el Grande, fué precisamente cuando empezó 
á usarse el nombre Portugal, en sustitución del de Lusita- 
nia. El documento más antiguo en que esto ocurre, es del 
año 1069, y se conserva en el monasterio de Arón. La u de 
Portucale aparece convertida en o en las monedas de los re- 
yes godos Recaredo I, Liuva II y Sisebuto batidas en aquella 
localidad. 

(^) 28 de Marzo. £n el año I de Mayoríano y León, que fué 
el 457, y no el 459 que marca el Cronicón, cayó la Pascua, no en 
el día quinto, sino en el segundo antes de las Calendas de Abril, 
ó sea, en el 31 de Marzo. 

(^^) Uno de ellos fué probablemente Santo Toribio, Obispo 
ya de Astorga el año 445, en el cual procesó y juzgó, en unión 
de Idacio, á ciertos Maniqueos que habían sido descubiertos en 
aquella ciudad, como más arriba se refiere. La fecha de su muer- 
te permanece incierta. Algunos escritores la han fijado, sin 
fundamento alguno, en los años 450, 452 y 454; pero el Brevia- 
rio que hizo imprimir en 1561 el Obispo de Astorga, D. Diego 
Saripiento de Sotomayor, dice que falleció el 16 de Abril del 
año 480. 



CRONICÓN DE IDACIO 73 



(^) El eclipse parcial de sol que aqui menciona Idacio, fijan- 
do el tiempo de su duración, de diez á doce de la mañana, é 
indicando la parte del disco solar que no quedó obscurecida, no 
ocurrió el día Vldus JuniM, 9 de Junio, miércoles, del año 459, 
como se lee en el MS. del Cronicón, sino el V Kal. Junios, ó 
sea, el 28 de Mayo de 458, como advierte el Padre Flórez, y lo 
demuestran con sus cálculos Petavio y Ricciolo. 

(8») Eumdem Conventum. Quesnel, creyendo erróneamente 
que Idacio fué Obispo de Lugo, dice que esto se ha de entender 
del convento Lucense; pero es indudable que se trata del Braca- 
rense, al cual pertenecía la ciudad de Aquasflavias, de cuya 
iglesia era Obispo Idacio, como luego se verá. Que Aquasflavias 
pertenecía al convento Bracarense, pruébalo la inscripción de 
Tarragona, dedicada á Gayo Gerecio Fusco, de la tribu Quirina, 
del cual se dice que era natural de Aquasflavias ex Convent. 
Bracar. Aug, (Hübner, n. 4204). Del mismo C. Gerecio Fusco 
es el ex voto que apareció á una legua al Norte de Ghaves, y que 
figura en el citado Hübner con el n. 2473. 

{*^) Idacio es el primero y único escritor que menciona á los 
Auregenses, de los cuales no se halla noticia alguna en los 
antiguos geógrafos. La concisión del pasaje no permite fijar con 
exactitud el territorio que aquellos ocupaban; pero de él parece 
deducirse que no distaban mucho de la costa del convento Lu- 
cense, el cual llegaba por el O. hasta Celenis, hacía Galdas de 
Reyes, abarcando buena parte de lo que hoy es provincia de 
Pontevedra. Fundados en esto y en que el nombre Auregenses 
se acerca mucho al de Aurienses, Gontador de Argote, Flórez, 
Masdeu y otros sitúan á los Auregenses en la actual comarca 
orensana. Flórez se inclina á creer que Auria viene de Aure- 
gium, y se deriva, no de la palabra sueva Warmsee (lago 
caliente), como algunos sostienen, sino de la voz latina aurum. 
En cambio, el escritor lusitano Manuel Gomes de Lima Bezerra, 
en su obra Os extrangeiros no Lima (Goimbra, 1785;, sostiene 
que Auregium, ó Auregía, como quieren otros, debe reducirse 
á San Miguel de Aurega, pueblo portugués, distante como unas 
cinco leguas de la ciudad de Tuy, del cual hace mención San 



74 MARCELO MACÍAS 



Isidoro, y cuya igrlesia figura entre las donaciones que en el 
año il25, hizo la reina doña Teresa á la catedral de Tay y á su 
Obispo don Alfonso II, en esta forma: Do etiam et concedo eccle- 
8iae Sánete Mariae Tudensis sedis et vovis episcopo donno Alfon- 
so ecclesiam Sancti Michaelis de Aurega, ripa limiae, ut semper 
ibi pet* singulos anuos, si potueris semel in annoy niisam pro 
anima mea celébreles. Esta donación fué confirmada por el rey 
don Dionisio en 5 de Octubre de 1279, y por| otros sucesores de 
doña Teresa en la corona de Portugal. El nombre y la situación 
del pueblo mencionado no se oponen, antes bien, favorecen la 
reducción propuesta por el escritor lusitano. 

(^*) En el año anterior se había exacerbado el espíritu de 
hostilidad entre Suevos y Gallegos, á consecuencia de haber sido 
muertos algunos de estos de origen ilustre, como refiere Idacio. 
Estos y otros muchos pasajes prueban claramente que, á pesar 
del tiempo transcurrido desde la irrupción de los Suevos, los 
naturales del país, ó sea los Gallegos, no llegaron á fusionarse é 
identificarse con los invasores, antes por el contrario, trataron 
siempre de conservar su propia personalidad, ya que no les 
fuese posible recobrar su independencia. Es más: Godos y Ro- 
manos considerábanlos— y era natural que asi lo hiciesen — como 
pueblo distinto de los Suevos, y sólo así se explica, p. ej., que 
el general Nepociano y el conde Sunierico les enviasen legados 
el año 459, para anunciarles la paz concertada entre el empera- 
dor Mayoriano y el rey godo Theudorico. 

Hacemos esta observación, porque es muy frecuente entre 
los apasionados de Galicia, llamarla, en son de alabanza, la 
antigua Suevia, sin fijarse en lo dicho, ni parar mientes tampo* 
co en que el pueblo Suevo era no menos pérfido, feroz y sangui- 
nario que el de los Wándalos. Baste decir que Rechiario, á 
pesar de haber abrazado el cristianismo, siguió siendo el mismo 
que antes era, hasta el punto de que, al presentarse en Tolosa, 
corte de su suegro Theodoredo, los mismos Godos se maravilla- 
ron de su rudeza y barbarie. Idacio, gloriosa personificación de 
aquella época, no era suevo ni romano, sino gallego, y como 
gallego fué de embajador á las Galias, para reclamar en nombre 
de sus conterráneos, ante el general Aecio, contra las depredia- 



CRONICÓN BE IDACIO 75 



clones de los Suevos; como gallego, y gallego católico, fué preso 
y encarcelado por el suevo Frumario; como gallego, en fin, trazó 
el pavoroso cuadro de aquellos calamitosos tiempos, pintando á 
los Suevos con los mismos negros colores que á cualquier otro 
de los pueblos bárbaros, y lamentándose de las devastaciones y 
perfidias de que hacian víctima á la infeliz Galicia. ¿Qué razón 
puede haber, pues, para designar á Galicia con el nombre de 
Stievia, ni qué gloria puede resultarle de ello? La misma que á 
la antigua Bética, por haber sido llamada Vandalia. La noble, la 
heroica, la indomable Galicia puede exclamar ufana: mi nombre 
me basta á mí. 

(*^) En este pasaje se funda el P. FIórez para sostener que 
Aguasflavias fué la sede del Obispo Idacio. Véase lo dicho sobre 
este punto en el estudio que precede á esta versión. 

(") Advierte aquí FIórez que los años de Severo no están bien 
enlazados cun los de León; porque el i se aplica enteramente al 
5 de León, siendo así que su mayor parte concurrió con el 6; de 
donde se infiere que debe enlazarse el 1 de Severo con el 6 de 
León^ para que el 4 coincida con el 9; puesto que en el año en 
que aquel murió, empezó á contarse el 10 de León. 

{**) En los escritores de la baja é ínfima latinidad, la frase 
pullorum cantu, empleada aquí por Idacio, equivale á gallici- 
nium. Los romanos dividían el día civil en 16 partes arbitrarias, 
de las cuales las seis primeras eran: media noche, media nox; 
pasada media noche, media nociis inclinatio; canto del gallo, 
gallicinium; cesación del canto del gallo, canticinium; aurora, 
diluculurriy y amanecer, mane. El fenómeno que menciona Ida- 
cio, duró, pues, toda la noche, prolongándose hasta la venida de 
la aurora. 

(**) Otro de los portentos á que alude Idacio, fué sin duda el 
que se refiere en el Cron. peq. de este modo: Era D, in conven- 
tu Bracarensi duorum natorum portentum visttm, quator Le- 
gionem simile memoratur. La palabra Legionem, Legiones ó 
legión^qut de estas tres maneras aparece escrita en los MS. que 



76 MAHCBLO MAGÍAS 



Flórez tuvo á la vista— aumenta la obscuridad del pasaje. Cree 
aquel sabio escritor que debe leerse Legione, eo I^ón, de suerte 
que p1 sentido sea haberse visto en el territorio de Braga un 
portento de dos niños, y en León otro semejante de cuatro, y 
entiende que el portento se redujo á lo que dice el colector del 
Cronicón de Idacio en la España ilustrada, al hablar del empera- 
dor Severo: In Gallaecia,.. dúo adolescentes, cmme invicem solú 
data adhaerentes, sunt mortui. 

(^) Después de Antiochia major hay puntos suspensivos, 
indicando que en el MS. falta algo, sin duda la palabra civitas. 
La Isauria, pais del Asia Menor, se extendía por la región mon- 
tañosa del Tauro, y tenia por capital á Isaura ó Isaurópolis. La 
Antioquia de que habla Idacio, estaba situada al pie del Tauro, 
y se la denomina Antiochia ad Taurwn, para distinguirla de 
otras ciudades del mismo nombre. De este pasaje se originó, sin 
duda, la antigua leyenda, no extinguida aún en la comarca de la 
Limía, de que en el mismo lugar que hoy ocupa la laguna Ante- 
la, existió una gran ciudad de aquel nombre, no faltando gentes 
sencillas que creyesen como artículo de fe, que en la mañana de 
San Juan, al salir el sol, se veían en ef fondo del lago los pina- 
culos de las torres de la ciudad sumergida. 

(*^) Mario Aventicense dice que la batalla en que murió Fre- 
tirico, ó Federico, hermano del rey godo Theudorico, ocurrió el 
año 463, en el consulado de Basilio y Viviano, como acertada- 
mente corrige el P. Flórez. 

{*^) San Isidoro coloca en este año de 464 la muerte de Fru- 
mario y la exaltación de Remismundo; y como se vale de las 
mismas palabras de Idacio, parece inferirse que en tiempo del 
Santo estaban bien puestos ios números del Cronicón, al menos 
en esta parte. 

(*^) 20 de Julio, lunes, de nueve á doce de la mañana. Este 
eclipse ocurrió efectivamente en el día y las horas que señala el 
Cronicón; pero no en el año 465, sino en el anterior, como corri- 
ge el P. Flórez, en vista de los cálculos de Petavio y Ricciolo. 



CRONICÓN DE IDACIO . 77 



(^') Excusado parece advertir que la palabra p/e65, empleada 
por Idacio al hablar de los AunonenseSf y que nos ha parecido 
conveniente conservar en la traducción, no significa aquí el 
pueblo bajo^ sino el pueblo en general, equivaliendo á collectio 
hommum. 

La situación de \o9 Aunonenses, nombrados tres veces por 
Idacio, nos es desconocida, por no hacerse mención de ellos en 
ninguno de los antiguos geógrafos. Creen algunos que los Auno- 
nenses no son otros que los Aunios, citados por Plinio entre los 
pue'blos del convento Lucense (lib. 4, cap. 20), y suponen que 
habitaban en la isla de Ons, á la entrada de la ría de Pontevedra, 
siendo su capital Aunona; otros los colocan á orillas del río Avo 
ó Ave, hoy Dave^ en Portugal; otros hacia Tu y, en la provincia 
do Miño, y otros, en fin, en las cercanías de Orense. El P. Sar- 
miento, p. ej., opina que la \oz Aobrigenses de la inscripción 
honorífica del puente de Chaves (Hübner, n. 2477) pudo s«r 
originalmente Aovrigenses (Aurigenses), y que Aunonetises i'ué 
errata de los copistas. 

El docto Canónigo orensano, D. Juan B. Casas, en el cap. VI 
del estudio que acerca de Orense y sus Obispos empezó á publi- 
car en el folletín de La Integridad, diario católico de Tuy, se 
adhiere á esta última opinión, y trata de sostener que Auregen- 
sea y Aunonenses vienen á ser una misma cosa, y que los nom- 
bres Aiiregium ó Auregia y Aunona ó Auna deben aplicarse á 
la antigua Auria. Según él, como los germanos rendían culto á 
las ninfas de las aguas, y la ciudad de Auria estaba situada alre- 
dedor del maravilloso manantial de las Burgas, la voz Auria de 
los célticos-romanos se transformó en labios de los suevos en 
Auna, que en la hechicería germánica significa el rey de los 
aunas, genio maléfico, con ropaje de neblina y corona de fuego, 
que se paseaba durante la tarde por las orillas de los ríos, ace- 
chando á los jovencitos para atraerlos con palabras seductoras 
hacia las aguas (Diccionario de Mitología, por el Abate Migne; 
París, 1355.) Tan erudito razonamiento, de no escaso interés 
etimológico por lo que respectad la voz Auna ó Aunona, no nos 
parece lo bastante para hacer de dos pueblos uno solo. Mientras 
no se alegue razón más poderosa que la mera semejanza de los 
nombres, ó se descubra que hubo yerro ó descuido por parte de 



7S MARCELO MACfáS 



loR copistas, lo natural y más seguro es creer que Idacio em- 
pleó dos distintos nombres, porque se trataba de dos distintos 
pueblos. 

El ilustrado cronista orensano Sr. Fernández Alonso, en la 
réplica al estudio del Dr. Gasas, publicada en El Eco de Orense, 
sostiene que ni Aunona ni Auregia tienen nada que^ver con la 
antigua Auria, cuya existencia en la época romana pone en duda 
— !il menos como población importante— por no haberse descu- 
bierto hasta ahora restos de edificación que asi lo comprueben. 
A su juicio, Attnona estaba en el territorio de la actual provin- 
cia do Miño, como supone Perreras, y Auregia debe reducirse, 
como sostiene el escritor lusitano Gomes de Lima Bezerra, al 
pueblo portugués de San Miguel de Aurega, distante unas cinco 
leguas de la ciudad de Tuy, como en otro lugar dijimos, tratan- 
do de esta reducción. Siendo asi, resultaría que los Aunonenses 
y los Auregenses estaban muy próximos, limitando tal vez unos 
con otros, por manera que bien pudiera considerárseles como 
dos pueblos hermanos. Lo cierto es que los Aunonemes eran 
tan aguerridos y fuertes, que los Suevos, no pudiendo sojuzgar- 
los, viéronse obligados á pactar con ellos la paz. 

(^') San Isidoro (de Vir. illust., cap. 9) dice qUe Idacio 
abarcó en su Gronicón desde el año i .<> de Theodosio Augusto 
hasta el año 8.^ del emperador León, lo cual parece indicar que 
el manuscrito que manejó el Santo estaba incompleto, ó fué aña- 
dido después. £1 P. Flórez tiene por cierto que lo que se sigue 
es del mismo Idacio, tanto por el estilo, igual al que campea en 
lo restante del Gronicón, cuanto por la naturaleza de los sucesos, 
referentes todos ellos á Galicia y la Lusitania. Lo que, á su jui- 
cio, ocurrió es que, habiendo desde el imperio de Avito en ade- 
lante dos años de exceso, por haberse contado los siete ú ocho 
meses que reinó como sí fueran dos años, por haber concurrido 
con dos consulados, añadidos aquellos, fué preciso que el inter- 
polador alargase la cronología de León, y en tal supuesto, puede 
afirmarse que lo referente al imperio de Antemio es también 
obra de Idacio, si bien no estaba distribuido con tanta extensión 
en el códice usado por San Isidoro. 



CRONICÓN DE IDACIO 79 



(^^) Metabolarum commutatione. Du Gange cita este pasaje 
de IdacíOy y dice: Est autem metabola, ex graec. |i.eTa6oX'y) 
maris mutatio. 

(^3) Tal vez pudiera reducirse á la actual parroquia de Layas, 
situada en la margen derecha del Miño, y á la mitad, poco más 
ó menos, de la distancia que separa á la ciudad de Orense de la 
villa de Ribadavia. En este supuesto, las cinco millas que señala 
Idacio, acaso deban contarse rio abajo, hacia Ribadavia; pues de 
haber aparecido los misteriosos ^ces hacia la parte de Orense, 
lo más probable es que Idacio hubiese referido aquella distancia 
á la ciudad de Auria, dado que por entonces fuese ya importan- 
te esta población, en la cual, cerca de un siglo después, en 550, 
se verificó la conversión al catolicismo del rey suevo Gharrarico, 
36 años antes de que se verificara la del godo Recaredo. 

Si hubiéramos de atender únicamente á la semejanza de los 
nombres, sería más aceptable la reducción al pueblecillo de 
Aláis, situado á corta distancia de la villa de Castro Galdelas; 
pero Aláis dista como unas quince millas del rio Miño. En cam- 
bio, sólo dos lo separan del Sil, al cual muy bien pudiera refe- 
rirse Idacio, si fuese cierto que los romanos conocieron á este 
río con el nombre de Minitis, como suponen Sarmiento, FIórez 
y Gornide, en vista del absoluto silencio que acerca de ét guar- 
dan los antiguos geógrafos. 



'^^><M)^ 



PÁGINA 

Ei Obispo Idacio 
i.— Noticia bioíírálica 5 



'O 



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n.-^El Croniahí y otros escritos i3 

Versión castellana del Cronicón del Obispo Idacio 

Prefacio 17 

(Ironicón 2() 

• Solas , (>3 



OBRAS DEL AUTOR 



Postas relig^ioso? inéditos del siglo XVI, sacado á luz 
«011 noticias y aclaraciones. —La Corana, 1890. 

De Galicia. Discursos de carácter regional: Elogio del 
P. Fe ¡jóo.— Defensa de la Goruña en 1589. — Reconquista de 
Vigo en 1809. —Panegírico de San Martín de Tours, Patrono de 
la ciudad y diócesis de Orense.— Discurso de inauguración de 
la Escuela provincial de Artes y Oficios de Orense.— La Goru- 
ña, 1892. 

Epistola de Horacio á los Pisones, traducida on prosa 
ó ilustrada con abundantes notas gramaticales, criticas^ históri- 
cas y mitológiccís. 2.» edición.— Orense, 1894, 

Blementos de Literatura precaptiva.— Orense, 1806. 

Epigrafía romana de la ciudad de Astorga, precedida 
de una reseña histórica de la antigua Astúrica Atigusla y segui- 
da de interesantes apéndices é índices completísimos. (65 ins- 
cripciones, con fotograbados.)— Orense, 1903. 

Ct\rita3 Lioiicorum. Estudio acerca de la verdadera situa- 
ción del Forum Limicornm, con noticias del pueblo y territorio 
de los antiguos Límicos y los monumentos epigráficos que á 
ellos se refieren.— Orense, 1904. 

DISCURSOS SUELTOS 

Pane^^irico de Santa Marta, Patrona de Astorga, 

publicado por acuerdo del Excmo. Ayuntamiento de dicha ciu- 
dad.— Astorga, 1892. 

Panegírico de San Agustín, pronunciado en la Basílica 
del Escorial, y publicado por los RR. PP. Agustinos.— Ma- 
drid, 1894. 

Panegírico de San Rosendo, pronunciado en la solemne 
tunción celebrada en el Real Monasterio de Gelanova el día l.o 
de Marzo^ de 1905, y publicado por acuerdo de la Comisión do 
festejos. — Madrid, 1905. 



Sermón de la Anunciación de la Santisima Virgen, 

publirado á expensa» He la Congregación de jóvenes de la Anun- 
ciada y de San Luis Oonzaga, de la ciudad de Santiago.— San- 
tiago, \^K 

Discurso acerca del Poder temporal de los Papas, 
|ironunciadi) en el 5.*» Congreso Gitólico Español, celebrado en 
Burgos el año 1899. Cróme'a del Congreso, pág. 195 y sig. — 
Burgos, 18911. 

El Ideal artistico en sus relaciones con el senti- 
miento religioso. Discurso leído en la Escuela provincial de 
Artes y tHicios de Orense, en la solemne apertura del curso do 
1894 á 18ír», y publicado por la K.vcma. Diputación. — Oren- 
se, 1894. 

Discurso pronunciado como mantenedor de los Jue- 
gos Florales celebradod en Astorga el 30 de Agosto de 
1900, seguido de un apéndice acerca de la patria del autor 6 
C(»pistn del poema de Alejandre, y de un interesante documento 
inédito relativo á los Seguras de Astorga.— Astorga, 1900. 

Discurso pronunciado como mantenedor de los Jue* 
gos Florales celebrados en Orense el 15 de Junio de 
1906.— En pr(ín«<a. 



PB 0002667- SB 

544-01 



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De venia en la librería de Victoriñfto Suárez, 
PreciadoB, 48^ Madiid, 
y en las de José Aharez y Viuda de Pérez Resvi^, 

Plaza Mayor, Orense. 

Prteeio 2 'SO pesetas 



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